martes, 26 de abril de 2016

José Antonio Dominguez: "Es necesaria la complicidad entre el autor y el lector para lograr sentir terror en un libro"



Tenía diez años cuando descubrió a Poe, doce cuando se aterrorizó con M.R James, trece cuando se asombró con Lovercraft, a los catorce visitaba con Asimov los mundos del Imperio, a los quince le emocionaba con Bradbury. Pueden comprender que su referente literario sea la fantasía anglosajona. Es lo que le gusta leer, con lógicas excepciones, y por ende, lo que escribe.                
      Afortunadamente, desde su publicación, El Décimo Círculo, ha tenido una gran aceptación y las críticas de los lectores han sido generalmente buenas.


1.- ¿De qué trata tu novela, José Antonio?
Imaginemos que los demonios de todas las religiones tienen presencia física en nuestro mundo; como cualquier otra persona, cada uno tiene su peculiar trabajo. En el caso de la mitología cristiana, podemos encontrarnos a los súcubos, íncubos, evocatorum, y dentro de estos últimos también a los conscribit, que reclutan nuevos demonios entre los mortales. Y he aquí que un gran error hace que Darrell, el protagonista de El Décimo Círculo firme uno de estos manidos contratos, que lo compromete a ejercer el mal durante toda la eternidad. Un tipo sin demasiada malicia, más bien ingenuo, que se ve envuelto en el mal absoluto de los personajes que le rodean. Tengamos en cuenta que Bones, su patrón y aquel que se equivocó con su contratación, es un ser maligno que desea ver a la humanidad arrastrada por el fango, y que no va a detenerse ante nada con tal de conseguirlo.

2.- ¿En qué consiste el trabajo de susurrador de Darrell Kirtley?
     En arrastrar a los mortales hacia el pecado. Con ello consigue dos propósitos, el primero una remuneración acorde con la falta cometida, y el segundo dar consistencia a su cuerpo sobrenatural. Los susurradores tienen sus armas, evidentemente; pueden cambiar su aspecto, captar los recuerdos de una persona con sólo tocarla, y una gran capacidad de sugestión en su voz y ojos, prácticamente hipnótica. Y los más antiguos dominan ciertos tipos de hechicería ya olvidad en los tiempos modernos.

3.- Parece una historia demasiado apocalíptica ya desde la cubierta, ¿cómo surgió la idea?
    Aunque parezca pueril, por la crisis económica que vivimos. El protagonista malvive en un suburbio con un empleo precario, y sin posibilidades de mejora. Así que, cuando le ponen un contrato frente a él con un buen fajo de billetes como anticipo, ¿realmente esperamos que mucha gente pregunte en qué consiste la labor a realizar? Luego, profundizando en las mitologías cristiana y árabe, y en algunos pasajes históricos, fue tomando forma la trama.

4.- ¿Cuál dirías qué es el punto fuerte de tu novela?
Pienso que la originalidad. Todos hemos leído novelas donde se cazan demonios o se les exorciza, pero nadie ha tratado a estos seres, malignos de por sí, como protagonistas, describiendo los sucesos de su vida cotidiana. Además, recordemos que aparecen seres sobrenaturales de otras religiones, así que el cóctel es muy dinámico. Muchos lectores no han oído hablar de seres como protodemonios, abundantes en el Antiguo Testamento, o las revelaciones del libro de Enoch, así que combinar todos estos factores creo que hacen una lectura entretenida.

5.- Darrell Kirtley, Nueva York, ¿por qué esos referentes norteamericanos?
Por una parte, Nueva York se encuentra junto a Nueva Inglaterra, tierra natal de Poe, Lovecraft y Stephen King. Así que la idea de utilizar esos escenarios para mis personajes era muy atractiva. Por otro lado, localizar la obra en Estados Unidos la internacionaliza, y hay que tener en cuenta que tengo muchos lectores de América Latina, y para ellos es más fácil imaginarse al personaje echándose a la boca un perrito caliente en Times Square que en Atocha tomando unos callos con garbanzos. Además, Nueva York es la actual Babilonia, y ¿qué mejor lugar para que los demonios campen a sus anchas?

6.- El décimo círculo se enclava en el terror y la fantasía, ¿qué otras novelas de temática similar te han inspirado? 
     Olvidado Rey Gudú, En busca de la ciudad del sol poniente, cualquier relato de Dunsany o de Fritz Leiber, la serie Fundación, algunos relatos de King

7.- Lo mismo que te hace reír un libro de humor, ¿crees realmente que uno puede sentir miedo cuando lee una novela del género? 
    Mira, en mi caso, que soy agnóstico y absolutamente incrédulo con todo lo que respecta a lo paranormal, pienso que has de dejar los prejuicios atrás cuando comienzas la lectura de una obra del género de horror, y dejarte llevar, entrar en la piel de los personajes. Si durante la lectura sientes inquietud, temor por la suerte del protagonista, y el argumento no deja de sorprenderte, pienso que el objetivo está logrado. En definitiva, es necesaria la complicidad entre el autor y el lector para lograr sentir terror leyendo un libro. A veces se cumple ese objetivo, y hay que felicitar a ambos.

 Infierno, de Guaman Poma. Iglesia de Carabuco, Bolivia. 

8.- ¿Por qué te inclinaste por la autopublicación en Bubok?, ¿estás contento con ella?
     Como posicionamiento SEO, son muy buenos, es verdad. A la hora de buscar por el título –en mi caso hay dos libros y una película que se llaman igual-, aparece en los primeros puestos. Particularmente, busqué máxima difusión, así que probé también con Google Books, entre otros. Pero Bubok me parece una de las mejores opciones para un escritor con algo más de paciencia que la mía.

9.- ¿Te encuentras inmerso en algún proyecto narrativo?
     Publiqué dos libros más el año pasado, El ansia de los dioses y otros relatos fantásticos, y El Dios Degollador, con textos basados en la mitología de El Décimo Círculo. Actualmente preparo Los Hijos de Baal y una recopilación de todos mis relatos. Y, así como quién no quiere la cosa, un ciclo de novelas de fantasía épica. Digamos que tengo mi tiempo un poco restringido por las letras, sí.

10.- José Antonio, ¿podrías recomendarnos un libro para leer ahora que se acerca el buen tiempo?  
     Cuentos de un soñador, de Dunsany. Ideal para leer en la playa cuando atardece.


Puedes adquirir gratis su novela en: free-ebooks.com, Google Books, Bubok.


Entrevista realizada por María Bravo Sancha.



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lunes, 11 de abril de 2016

¿Qué hacemos con los libros malos?


Vamos a reconocerlo. Los libros son como las personas, tenemos ganas de defenestrar un libro malo al igual que a ese compañero al que no tragamos. Sí, los libros malos existen, aunque sería demasiado cruel crear una revista o una web con libros pésimos, malos, horribles, bochornosamente calamitosos. Vale, pero, ¿si no podemos desahogarnos en el mundo digital, cómo combatimos esas ansias de venganza?, ¿qué hacemos con el libro en cuestión?

En casa ocupan espacio y existen prejuicios a la hora de tirar un novela, así, sin más. Por ejemplo, si dejas El Quijote junto al contenedor de papel puede que quien te esté observando piense que deberías ir a un gulag de cabeza. Igual ya detestas los libros de autoayuda que en su día estuvieron tan de moda, o aborreces los de nuestro "amigo" Coelho. Solo ocupan espacio, espacio, espacio.

Donde anidan las palabras. Libro intervenido. Ejemplar único


Hay que huir de los libros malos: ocupan nuestro espacio, nuestro tiempo, el esfuerzo y la mente, ¡son unos parásitos! No merece la pena perder energías con ellos. Luego es muy difícil echar un libro de tu casa, te lo digo yo, que soy librera. Fíjate que aquí solo vuelven después de que se han muerto sus amos. Y eso no es lo peor. Antes los libros les han ido ahogando, han estrechado las paredes de sus casas, han ocupado todos los huecos, han llenado su aire de polvo. ¿Te puedes imaginar algo más triste que viajar con los ojos agarrados a letra impresa, sin fijarte en tus compañeros de vagón, en el paisaje que hay detrás de las ventanillas? Estos libros les han servido a sus dueños de anteojeras, ¿y tú crees que eso es bueno? ¿Tú sabes lo que tarda la mente en eliminar ese tóxico? Mírame a mí. Yo ya estoy perdida. Soy un caso de envenenamiento patológico*.


Y bien, la pregunta es, ¿tú qué haces con los libros malos? ¿Reciclarlos?, ¿guarecer a familias de insectos voladores sedientos de papel?, ¿donarlos? ¿quemarlos? Sí, quemarlos. ¿Sabías que hay fábricas de papel que se dedican a su destrucción y que a las editoriales les sale más rentable esto que saldarlos? Venga, piénsalo, ¿no tienes una guía de camping del 93 en tu estantería o Campos de amor eterno (de un autor nisu) en una edición del 76 y en un papel que se desintegra al tacto?, ¿quién querría esos ejemplares? 

¡Confiesa! Porque en la literatura no todo vale. 

 
*Jerjes conquista el mar, de Óscar Esquivias (III Premio Arte Joven de Novela de la Comunidad de Madrid).

Escrito por María Bravo