viernes, 18 de noviembre de 2016

Tamara Crespo: «El llamado "periodismo ciudadano" ha contribuido al desprestigio de nuestra profesión»

Sharon Olds, Premio Pulitzer de Poesía 2013, visitó la librería 
junto a su editor en España, Pepo Paz, de Bartleby (de pie a la izquierda). Tamara Crespo de pie en el centro


     Entrevistamos a la librera Tamara Crespo (Barakaldo, Bizkaia), 1971, con sede en la Villa del Libro de Urueña (Valladolid). Licenciada en Periodismo, su carrera profesional comenzó en 1994 en El Mundo del País Vasco. Ha sido corresponsal en Bilbao del semanario nacional Tribuna de Actualidad y subdirectora editorial del Anuario Difor. En el año 2000 se incorporó a la plantilla de El Día de Valladolid, fundado por el Grupo Prisa. En colaboración con la Fundación Joaquín Díaz, de Urueña, donde se afincó en 2001, fundó y dirigió el periódico local El Cisco y la revista bimestral de arquitectura popular Piedras inciertas. En 2004, en Ceuta, trabajó como redactora y se especializó en inmigración, seguridad y yihadismo. En los periódicos de Ceuta ha sido redactora jefe, subdirectora y adjunta a la Dirección. Durante casi un año ejerció también la subdirección de un periódico editado en Melilla.
     En la actualidad, colabora con la revista digital FronteraD y en breve iniciazá una colaboración con El Tintero, la revista de la Asociación de Periodistas de Valladolid. En agosto de 2015, abrió la librería Primera Página, especializada en periodismo, fotografía y viajes. ¿Os apetece conocerla?



1.- Resulta significativo que Urueña haya adquirido tanto prestigio con una densidad de población que no supera los 200 habitantes. ¿Por qué es tan importante la Villa del Libro, la única de España?

Es importante que se ponga el acento en la oferta cultural de nuestro país. En España tenemos un patrimonio histórico y monumental muy rico, como es el caso de Urueña, que conserva una muralla del siglo XII y una ermita románica que es otra joya. En el caso de España el proyecto de la Villa del Libro es institucional, lo puso en marcha en 2007 la Diputación de Valladolid, que también promovió en 1991 la instalación de la Fundación Joaquín Díaz, un centro de investigación y museo etnográfico que cuenta a su vez con un Museo de Campanas y otro del Gramófono. Unos años después, el músico Luis Delgado creó otro en el que muestra instrumentos de todo el mundo. Estas iniciativas demuestran que es posible revitalizar las zonas rurales, aunque por desgracia, la realidad es que muchos de nuestros pueblos se mueren, los jóvenes los abandonan por falta de servicios y de oportunidades y ayudas para ganarse la vida. Si en general es difícil, en un pueblo, lo es más. 




2.- ¿Cómo pueden subsistir las librerías de la Villa con tan poca población?, ¿cuál es el éxito de Urueña?

Habría que definir qué es subsistir y sobre todo, qué es éxito. En estos casi diez años ha habido muchos cambios, la mayoría de los primeros libreros ya no están y no todos los locales que se habilitaron como librerías (diez) lo siguen siendo hoy o están abiertos. No obstante, el reclamo existe y a Urueña sigue viniendo gente que busca ese ambiente cultural, aunque es una demanda muy concentrada en determinadas épocas y en fines de semana, festivos y vacaciones. Yo puedo hablar de mi caso y decir que subsisto (esto no es un negocio) porque vivo en Urueña, que es el lugar en el que he querido vivir, y como he querido vivir, de forma muy modesta y tranquila. Por otra parte, he tenido claro desde el principio que la librería ha de ser un lugar de encuentro de amantes de los libros, y no he parado de organizar actividades para intentar atraer a gente también por mi parte durante todo el año. Soy muy activa en la web y en las redes sociales, tanto de la librería como del periódico local que hacemos en el pueblo, El Cisco.

3.- Tamara, tu carrera profesional se basa en el periodismo. Después de haber trabajado en el departamento de redacción de importantes periódicos españoles, ¿qué te hizo anclarte en Urueña y abrir una librería?

Eso que comentaba antes, la necesidad de algo de paz, que encontré en Urueña hace ya unos años, 16 exactamente, mucho antes de que fuera Villa del Libro. Ejercer el periodismo en España hoy en día es no sólo difícil porque apenas hay trabajo y el que hay es muy precario, sino que además requiere de una fortaleza enorme si se quiere mantener ciertos principios. Yo he ejercido durante 20 años y he llegado a cargos de responsabilidad, como el de subdirectora y adjunta a la dirección de dos periódicos, de lo cual me siento muy orgullosa porque las mujeres no lo tenemos fácil, a pesar de ser muchas en este oficio, para alcanzar cargos directivos. Resistí todo lo que pude y cuando vi que no podía hacer más o que no podía mantener unos niveles de dignidad, tanto laboral como profesional que para mi son irrenunciables, llegó el momento de cambiar de vida. No obstante, el periodismo nunca se abandona, y ahora lo defiendo desde esta otra trinchera de libros.

Entrevista de Tamara Crespo a Mariano Rajoy en un barco en el estrecho de Gibraltar

4.- ¿Hay requisitos especiales para abrir una librería en la Villa de Urueña?

Sí, cuando yo solicité uno de los locales que estaba vacío en ese momento, 2014, desde la dirección de la Villa del Libro me pasaron un documento con las bases, requisitos y el baremo para la adjudicación de las librerías. Presenté la memoria que se exige y aunque me concedieron una, no fue la que pedí, sino otra mucho más pequeña que también estaba vacía. Mi proyecto era para una librería-café y para la realización de exposiciones, conferencias, presentaciones…, pero he tenido que adaptarme al espacio del que dispongo y renunciar de momento a una parte de esos objetivos.


5.- Recientemente he podido leer la novela Mi maravillosa librería, de Petra Hartlieb (reseñada en el blog), donde cuenta el duro trabajo de librera. ¿Cómo fueron tus comienzos (colocación de libros, horas extra, etc.)?

Pues yo la estoy leyendo en estos momentos, me llamó la atención porque es también el caso de una periodista convertida en librera, pero la verdad es que tiene poco que ver con mi experiencia. Yo no tuve créditos bancarios ni amigos que me prestaran dinero (me sorprende mucho que, según cuenta Hartlieb, en Austria parece de lo más común tanto lo uno como lo otro). En mi caso, sólo pude contar con el adelanto de lo que me quedaba de paro (un salto al vacío porque te quedas sin dinero para comer) y con libros de mi propia biblioteca. Tampoco tenía dinero para traerme libros nuevos, las condiciones de las distribuidoras son, en general, muy duras, pero fueron surgiendo algunos ángeles en el camino, pequeñas distribuidoras y pequeñas editoriales, que además son las que tienen lo que busco, una calidad y una exclusividad que no se encuentran en lo masificado, y que te facilitan poder vender sus libros con depósitos razonables, alguna incluso sin adelanto preventa. También las hay más grandes pero con pedidos mínimos asumibles. Ordenar la librería, sólo colocar los libros en los estantes con cierto orden, fue una odisea, y ahí sí conté con la ayuda de mi hermana, y gracias a que mi marido, también periodista, es un manitas, pudimos acondicionar y decorar el local. Cuando entré, lo vi tan pequeño y lúgubre (en eso sí se parece a la experiencia de Hartlieb) que pensé que hasta me iba a agobiar dentro. Hoy, mucha gente nos dice que es muy bonita y acogedora, y es una alegría, como cuando te dicen eso de «Tienes libros muy buenos», que también anima mucho. Más de un año después del comienzo me pregunto cómo tuve la osadía de reconvertirme en librera, he tenido que aprender mucho, y lo que me queda, y algo más duro, sobrevivir como autónoma en este país.  
       »La de Hartlieb es una librería pequeña en un barrio de Viena pero con varios empleados, cosa impensable para mi. Además, según cuenta, en su librería no dejaron de entrar clientes y encargos desde el momento mismo en que abrió las puertas. Aquí nos pasamos días enteros sin ver un alma. Lo único en lo que me identifico con Petra Hartlieb es en lo de no dejar de trabajar: en un año sólo he tenido tres días de vacaciones y descanso medio o, como mucho, uno a la semana. También es verdad que 20 años de profesión periodística te ayudan a resistirlo casi todo: la presión psicológica, la responsabilidad, la exigencia de tiempo, la toma de decisiones continua y arriesgada, la adaptación a los cambios, de personas, de escenarios, de empresas… Eso te curte. Hay una frase que lo ilustra muy bien y me encanta, creo que es de James D. Squires, autor de Chantaje a la prensa, que dice que sólo hay «una cosa más difícil que dirigir un periódico y es montar la carpa de un circo». Ahora, también podría decir que montar una librería, por pequeña que sea, o precisamente, siendo pequeña.


6.- Periodismo, fotografía y viajes. ¿Qué curiosidades podemos encontrar en la librería Primera Página

Pues la librería tiene un poco de todo. He ido trayendo cosas muy interesantes que se están haciendo en los tres ámbitos en que está especializada la librería, algunas de editoriales también especializadas, sobre todo en periodismo y viajes. Desde el principio quise tener, por ejemplo, buenas revistas de las que se están haciendo hoy en día, que apuestan por la calidad y el buen periodismo, y a la gente le sorprende encontrarlas en esta pequeña librería de un pueblo. En libro viejo, descatalogado y curioso hay, como digo, de todo, y también algunos antiguos. Tenemos secciones bien nutridas de viajes, ensayo, libros que hablan de libros y literatura, religiones y mitos, biografías… pero también hay libros para niños (nos encanta que lean libros en papel), poesía, teatro, pensamiento político, narrativa… Como curiosidades, llaman a atención las fotos que tenemos expuestas de Fidel, una pequeña muestra de su trabajo de más de 30 años como fotoperiodista, y objetos traídos de muchas partes del mundo, como fragmentos del muro de Berlín, cuya caída cubrió como enviado especial, un casco y una máscara antigás de la primera Guerra del Golfo y muchas otras cosas de África, América...
Tamara en la frontera de Ceuta, junto al espigón por el que saltan los inmigrantes
7.- Hablando de fotografía y periodismo, ¿qué fotografía sobre otros parajes te inspira y por qué?

Me atrae mucho la fotografía antigua, como documento, fuente de información y también de inspiración.

8.- También eres la directora de El Cisco, el periódico más pequeño del mundo, desde 2001. ¿Cuál era vuestro objetivo inicial? 

Pues la idea surgió en alguna de las conversaciones entre varios «forasteros» de los que habíamos recalado en el pueblo; había dos periodistas, que éramos nosotros (uno de ellos fotógrafo), un diseñador gráfico, Juan Antonio Moreno, y estaba ya desde hacía una década, el etnógrafo Joaquín Díaz, quien se implicó mucho en la creación de esta «hoja volandera» moderna, y al comienzo escribía los editoriales y otras secciones sobre la historia de la villa, además de hacer el crucigrama, que tuvo mucho éxito. También nos echaban una mano el librero Jesús Martínez, la que luego sería su mujer, Carmen Navarro, Alison Canosa, que hacía una sección de recetas, y tuvimos otros colaboradores, como Adolfo Delibes con temas de naturaleza y Carlos Mier, historiador, quien continúa en la segunda época. El objetivo no era otro que recoger la vida cotidiana del pueblo, servir de medio de comunicación de todas esas noticias que antes se quedaban la mayoría de las veces en la categoría de rumor, también se convirtió en una especie de puente entre los habitantes originarios de Urueña y los llegados de fuera, pues tratamos de recoger cosas que importan a unos y a otros. Era un trabajo desinteresado que hacíamos por nuestra comunidad, como sigue siendo ahora.

9.- En el año 2004 cesó la actividad del periódico, que retomasteis en 2014. ¿Qué diferencias existen en el periódico en esta segunda etapa?

Imagen de la web El Cisco
La verdad es que fue muy emocionante comprobar cómo la memoria de EL CISCO se mantuvo entre los carrasqueños, que lo leían con mucho interés e incluso lo habían coleccionado, nosotros siempre lo habíamos distribuido de forma gratuita entre los vecinos, en la primera época tenía sólo cuatro páginas (ahora son doce), y las fotocopias las hacía el diseñador gráfico o, en ocasiones, nosotros mismos. Cuando volvimos, en 2014, al principio sólo quisimos sacar un número especial conmemorativo, pero al volver a editarlo se reactivó el interés de los vecinos. El pueblo ha cambiado en estos años, en la primera época no existía por ejemplo la Villa del Libro, y la verdad es que El Cisco se ha convertido en una fuente de documentación histórica y de la vida de muchos de sus habitantes. Sensible con la inquietud de la gente del pueblo, el anterior alcalde, Manuel Pérez-Minayo, quien también lo era en la primera época del periódico, nos animó a recuperar la edición y se prestó a que el Ayuntamiento colaborara sufragando las fotocopias para que lo pudieran tener todos los vecinos de forma gratuita. El actual alcalde ha decidido retirar esa ayuda, unos cien euros mensuales, de modo que a partir de ahora no podremos repartirlo gratis, cobraremos 1,5 euros por ejemplar para ayudar a su mantenimiento. Respecto a los contenidos, en esta segunda época tenemos nuevos colaboradores que se suman a Carlos Mier, y que son Óscar Abril, de Urueña y arquitecto, además de la periodista asturiana Isabel Marina, ocasionalmente, Miguel Ángel García, un médico aficionado a la historia con casa en el pueblo, y el joven vallisoletano Saúl G. Amado, que colabora con otros medios. Una gran diferencia respecto a la primera época es que cuando empezábamos sólo se editaba en papel, y ahora disponemos de página web, en la que pueden leerse y descargarse también todos los números de la primera época, y somos muy activos en las redes sociales, lo que nos abre al mundo. Sólo en Facebook tenemos casi 1.600 seguidores, y en Twitter son a día de hoy más de 750. Hace poco inauguramos una sección muy divertida, originario como él El Cisco Urueña por el mundo, a la que los lectores nos envían fotos del periódico en muchos lugares; la comenzamos nosotros mismos en un viaje a Kenia y ya tenemos fotos del periódico en Japón, Madrid, Normandía, París, Cuba, Londres, Escocia, Polonia y Malta. Un periódico de estas características es todo un experimento y un reto para unos profesionales de la información, una experiencia muy singular que da muchas satisfacciones, pero que también tiene su dificultades, porque el contacto con las personas a las que va dirigido es muy directo y cercano. Y como decimos, es periodismo local pero hoy en día, con Internet y las redes sociales, todo tiene alcance universal.

En Masai Mara (Kenia)
10.- Mayoritariamente, a quién va dirigido vuestro periódico. ¿Cuál y cómo es su radio de difusión?

La edición en papel se distribuye sólo en el pueblo, pero como decía, internet permite pasar de lo local a lo universal. Lo que contamos en EL CISCO puede leerse ahora en cualquier parte del mundo.

11.- Como experta en el sector de prensa, ¿qué consejos le darías a alguien que quiere abrir un periódico, ya sea online o digital?

Primero, la profesionalización. El llamado «periodismo ciudadano» ha contribuido al desprestigio de nuestra profesión, cualquiera puede hoy en día difundir información, pero no todo el mundo está preparado para hacerlo bien, con el rigor y la responsabilidad que conlleva. La crisis, que en el periodismo ya se arrastraba de antes, ha llevado al cierre de muchos medios de comunicación y a una absoluta precarización laboral, y algunos compañeros han reaccionado intentando hacer por su cuenta lo que ya no es posible hacer bajo el paraguas de un gran medio. Hay fórmulas, como las suscripciones o el micromecenazgo, aunque es un campo limitado. Pero no puedo dar más consejos sobre ello, porque nunca lo he intentado. El CISCO lo hacemos de forma altruista, no cobramos nada por ello.

12.- ¿Crees que has cumplido tus objetivos profesionales, Tamara?

Pues en el periodismo modestamente creo que sí, cuando era una niña, en un barrio obrero de Vizcaya y sin antecedentes familiares, o cuando estudiaba la carrera, trabajando en vacaciones para poder seguir con los estudios, no podía imaginar que ejercería como periodista durante tantos años, en medios de distintos puntos del país y en temas tan variados. Tampoco que llegaría a ser directora adjunta de un periódico. El periodismo me ha dado muchas satisfacciones y lo he ejercido hasta donde he podido con compromiso y honradez. Ahora tengo nuevos retos y objetivos como librera, un oficio que también me apasiona.

13.- Recomiéndanos un libro para viajar, preferiblemente que nos descubra Valladolid o Castilla y León. 

Pues para viajar por Castilla y León, el libro de un erudito, la Guía espiritual de Jiménez Lozano. También Historias viejas de Castilla la Vieja, de Delibes o, más reciente, y sobre Valladolid, Los viajes de la cigüeña, de Gustavo Martín Garzo. Un libro actual cuyo enfoque me ha subyugado, aunque no habla sólo de Castilla y León, es La España vacía, de Sergio del Molino, editado por Turner. De viajes en general, cualquiera de los que edita Varasek, La línea del Horizonte, Círculo de Tiza, Libros del KO o Confluencias, por citar sólo algunas y, por supuesto, los clásicos, siempre hay que buscar en los clásicos.


Muchas gracias por visitar La boca del libro, Tamara. Seguro que muchos lectores se han quedado con ganas de visitar Urueña, La Villa del Libro de España y la librería Primera Página.


Entrevista realizada por María Bravo. 

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