martes, 29 de enero de 2013

Tres curiosas palabras

El paso del tiempo, los extranjerismos, las modas lingüísticas, los medios de comunicación, todo vale para adaptar un significado distinto a las palabras o para cambiar su grafía. De las miles que nos podemos encontrar, yo he seleccionado solo tres para no saturar nuestra cabeza con tanto pero si yo creía que... Bien, ahí van:
 
Dulce ilusión. Rafael Silveira.
Pintura sobre lienzo. 115 x 125 cm
 
Bizarro (Del it. bizzarro, iracundo)
 
     —¡Es una persona tan bizarra!
     —Sí, es extraña, sí, ¿y has visto cómo viste?

¡Error! 'Bizarro' no significa 'raro', 'extraño', 'extravagante' ni todo esos sinónimos, sino (y atención) que se refiere a una persona 'valiente', 'arriesgada', 'generosa' y 'espléndida'. ¿Vaya cambio, verdad? Entonces, ¿por qué le damos un significado que no tiene? Indudablemente es por influencia del inglés, francés e italiano y quién sabe que más lenguas. Escucho tantas veces la palabra con este significado que parece haberse puesto de moda, puede que algún día esté reflejada en el Diccionario de la Real Academia. De momento, debemos conformarnos con lo que hay y dejarnos de significados bizarros.   
    
     Significado en el DRAE 
     Significado en el DPD
     Etimología de la palabra (y algunas curiosidades sobre su origen vascuence) en deChile.net

 

Kilo (Del gr. χίλιοι)
 
Los derivados de kilo se escriben con k, sí, eso lo sabemos (con k de kilo), pero, ¿por qué no con qu? Esta letra procede del griego, en latín no existía tal grafía (aunque sí su sonido) y en español no se incorporó al diccionario hasta 1734. En la octava edición de la ortografía de 1815 (en la que muchos cambios se mantienen hoy en día)  la Academia reduce los grupos dígrafos ph, th y ch (de origen griego que sonaban f, t y k) y pasan a f, tc, qu respectivamente.

                                                              ph  > f        (philosophia >  filosofía)
                                                              th  > t         (thema >  tema)
                                                              ch  > c, qu  (chaos >  caos)

Entonces, ¿qué ocurre con kilogramo? Según mi fuente (abajo señalada), fue un error de los franceses que no transcribieron correctamente con qu, por lo que la palabra etimológica es 'quilo'. De hecho, tanto kilómetro como quilómetro (y sus derivados) se pueden encontrar con las dos gracias en el Diccionario, eso sí, 'quilo' te remitirá a 'kilo'.
  
     Fuente: Juan Ramón Lodares, Gente de Cervantes. Historia humana del idioma español. Taurus, Madrid, 2001
     Significado en el DRAE
 
 
    
 
Pelandusca  (De pelar).
 
Ajajá... ¿creéis que me he comido una r? Pues no, resulta que esta palabreja tan singular nunca ha llevado tal consonante. La historia de 'pelandusca' nos cuenta que en el siglo XVIII se castigaba a las mujeres que ofrecían sus favores sexuales a cambio de dinero. Esta práctica era condenada rapándoles el pelo al cero. De ahí viene su nombre, que es sinónimo de 'prostituta'. Por lo tanto, y según el Diccionario, 'pelandusca' es una "mujer de costumbres sexuales muy libres". Sin embargo, y como la RAE tiene oídos, en su vigésima tercera edición incluirá 'pelandrusca' con este significado: "despectivo, coloquialmente pelandusca". Así que no os preocupéis, no intentéis cambiarlo ni corregiros mentalmente.
     Por cierto, ¿sabéis cómo se llama en fonología la adición de un fonema en el interior de una palabra (en este caso, la r)? Epéntesis (como café > *cafeses, bacalao > *bacalado). Ale, de aquí os lleváis una nueva palabra.

      Significado en el DRAE
      Etimología de la palabra en blog.20minutos.es

 
 
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lunes, 14 de enero de 2013

"Los días del abandono", de Elena Ferrante

Narrativa Salamadra
Género: drama
País: Italia
Año: 2004
Páginas: 219
Traducción: Nieves López Burell
Un mediodía de abril, justo después de comer, mi marido me anunció que quería dejarme. Lo dijo mientras quitábamos la mesa, los niños se peleaban como de costumbre en la habitación de al lado y el perro gruñía en sueños junto al radiador. Me dijo que estaba confuso, que estaba atravesando una mala época, que se sentía cansado, insatisfecho, quizá también ruin. Habló largo y tendido de nuestros quince años de matrimonio, de nuestros hijos, y admitió que no tenía nada que reprocharnos, ni a ellos ni a mí (...) Luego asumió la culpa de todo lo que estaba pasando y se fue, cerró con cuidado la puerta de casa y me dejó petrificada junto al fregadero 
(pág. 7).


Este libro llegó a mis manos gracias a una recomendación. Y sí, ha acertado. La pregunta es ¿quién es Elena Ferrante?, ¿alguien conoce algún dato interesante sobre esta escritora? Apenas se sabe de ella, más que es italiana y reside en Nápoles, Turín o Grecia (en cada libro está escrito una ciudad distinta). ¿Quién sabe?, quizá no sea ni su verdadero nombre. En 1992 publicó El amor molesto y se convirtió en un gran acontecimiento editorial recibiendo así la unánime aclamación de crítica y público en Italia.
     Los días de abandono, novela igual de exitosa de la narrativa italiana, trata sobre Olga, una mujer que al dejarla Mario, su marido, cae presa de los terribles días del abandono. Tiene que hacer frente al hogar, a sus dos hijos y a Otto, el perro. Mario se va sin dar explicaciones, sin decirle siquiera quién es su amante o si la tiene. Todo esto se vuelve demasiado doloroso para Olga, se obsesiona por Mario, medita, resume y valora cada segundo de su vida con él de una forma descontrolada, turbia y caótica. Cierto día, todo estalla a su alrededor, y se siente incapaz de estructurar la situación, lo que constituirá en ella una bajada a los infiernos de la degradación.
     La novela está contada en primera persona en un tiempo pretérito que nos acerca la propia Olga, escritora de profesión. La abandonada, la pobrecilla es la que nos muestra cómo transcurren los meses, como se desordena su casa, su vida, se vuelve maniática, olvidadiza y repele las actitudes de sus hijos o las preguntas catastróficas que la hacen sobre la ruptura. Este tipo de narrador es esencial en la historia ya que se vive y se siente la fría nada, parece que tu marido, el que tienes al lado, te ha dejado, que estás sola en casa y que no va a volver.
     Aunque la protagonista sea Olga, la huella de Mario se agita invisible a lo largo de toda la historia. Otros personajes son los niños (que en ocasiones los llegas a odiar y en otras te apena la difícil situación por la que están pasando): Gianni e Ilaria, y el perro de su marido. Hay otros personajes adyacentes, como los amigos del matrimonio que cuchichean, opinan y chismorrean sobre vidas ajenas, y Carrano, un músico de profesión del que poco más puedo decir. 
Cartel de la película italiana (2005)
     Los días del abandono se divide en 47 capítulos breves, aunque yo lo dividiría en tres partes claramente diferenciadas. El libro desde el primer momento tiene un ritmo que te atrapa por las acciones que Olga realiza, lo que dice y piensa pasa a ser un enigma antes de leer si nunca has estado en una situación similar, ¿cómo se comporta una mujer abandonada por su marido?, ¿de qué color ve las calles, la comida, los amaneceres? Es una conducta frenética y desvocada que te impide dejar de leer. Sin embargo, hay un punto, un día en concreto en donde ese ritmo colérico frena de pronto y la acción transcurre más lenta: Estaba a punto de comenzar el día más duro de aquella historia mía de abandono, pero aún no lo sabía (pág. 100). Varios capítulos para un solo día en vez de un capítulo para varios días. Tu mente se ralentiza y el parón es tan brusco que te hace daño, te cabrea, te molesta y necesitas que Olga te justifique su acción literaria. No obstante, después de haber caminado sobre cemento, la acción vuelve a la rapidez, violenta y excitante como el efecto aumentado de una pastilla efervescente en contacto con el agua.
     Los sentimientos, ¿qué ocurre con ellos? Todos sabemos que las palabras abstractas (amor, viento, libertad) pierden visibilidad y tacto frente a las concretas (mandarina, silla, lagarto). Ya os podéis imaginar que un libro que trata sobre el abandono estará cargado de palabras abstractas. Sin embargo, esto no se hace pesado en ningún momento, porque no escribe florituras ni conceptos cargados de sentimentalismo, sino que cada palabra tiene un referente y no te pierdes. No se excede en divagaciones literarias y ayuda al lector a que él mismo experimente y encuentre ese sentimiento, y lo hace por medio de referentes tangibles. Por ejemplo, hace referencia al olfato de esta forma: Me molestó sobre todo el fuerte olor a sexo (pág. 91), al oído: Me lo había sacado de los tímpanos para poder concentrarme en el estado de mi hijo, pero ahora el perro parecía producir, en vez de sonidos, descargas eléctricas (pág. 107), o al tacto: De repente mi cuerpo se había despertado, era presa de la desesperación. Cuando me rendí, descubrí que estaba empapada de sudor, el camisón se me había pegado al cuerpo, pero me castañeaban los dientes. Tenía frío a pesar del calor (pág 134).

Sé que hay muchas situaciones en la vida, pero este libro rápidamente nos hace pensar, ¿por qué parece que un hombre tiene más derecho que una mujer a irse de casa y dejarle TODO mientras él vive una segunda vida?, ¿dónde queda la unión hacia sus hijos? Sí, el libro crea debate, controversia, vamos, digno de un club de lectura. Y la pregunta que me formulé fue, ¿realmente se lo recomendaría a una mujer que ha sido abandonada por su marido y la ha dejado plantada con sus hijos? ¿Cómo reaccionaría ante la novela?, ¿cómo una catarsis o como un sufrimiento constante de humillación y reconocimiento desde la primera palabra? Decidan ustedes mismas. 

En el año 2005 el director Roberto Faenza estrenó la película. Entre otros galardones, se llevó dos nominaciones a los premios David de Donatello (premios cinematográficos más prestigiosos de Italia) por la música. Os dejo el trailer de la película, mi dispiace si está en italiano, no es muy difícil de entender, y así os podéis hacer una idea. 


 


Los días del abandono constituye una novela magnífica, absorbente. Ha sido un halago haber leído a esta escritora, Elena Ferrante, que posiblemente tenga otro nombre, sexo o país de origen, ¿qué más da? A mí me ha convencido y recomiendo su lectura, sobre todo porque he conocido un pequeño fragmento del oscuro abismo de la degradación del amor.



Otros enlaces de interés:

     -Biografía, premios y obras de Elena Ferrante en Lecturalia
     -"Ajuste de cuentas" en El País. Repasa la obra de Elena Ferrante.