martes, 24 de enero de 2017

Luis Pérez: «He aprendido mucho de la escritura gracias a la Ciencia»

Luis Pérez de Sevilla es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada (España) y doctorado en Neurociencias por la Universidad de Oldenburgo (Alemania). Trabajó durante dos años en la universidad de Dalhousie en Halifax (Canadá), donde conoció el caso del Sleepwatcher. Actualmente se encuentra en la universidad de California de Los Ángeles (EE.UU).


P.- ¿De qué trata tu novela, Luis? 

R.- La novela enfoca la historia de varios personajes; un hermano que visita a su hermana en Canadá tras años de distanciamiento, y unos policías que investigan tres casos distintos: la desaparición de dos cuerpos de uno de los cementerios de la ciudad, el rapto de un niño y el caso de Sleepwatcher. La trama se enfoca principalmente en torno a la figura del Sleepwatcher, apodo que le dio la policía por dedicarse a entrar en casas ajenas a observar cómo dormían sus residentes.

P.- La novela está basada en hechos reales. Háblanos de que lo que ocurrió realmente.

R.- Todo comenzó casualmente cuando llegué a Canadá por motivos de trabajo en el 2008. Un e-mail del departamento de seguridad de la universidad nos alertaba de que una estudiante se había despertado durante la noche y que había visto a una persona encapuchada observándola. A partir de entonces estos sucesos comenzaron a ocurrir a menudo (hasta el 2010), y siempre en la misma zona de la ciudad. En esos momentos me encontraba escribiendo otra novela, pero me atrajo mucho el caso. Los periódicos y la televisión hablaban del Sleepwatcher (apodo que le dieron) y estaba en boca de todos. Como siempre ocurría por las noches, las víctimas no podían describir al intruso, que con el paso del tiempo se volvió más agresivo. Al principio solo observaba a sus víctimas dormir, luego empezó a tocarlas, a sacar fotos o vídeos. 

P.- Y entonces decidiste contar la historia.

R.- Cuando terminé de escribir la novela tenía tanta documentación sobre el Sleepwatcher (más de 150 páginas) que pensé en ponerme a escribirla. Antes investigué si ningún canadiense se me había adelantado. Al ver que no, aproveché la oportunidad. Muchos de los capítulos en la novela son casos reales, con las justas modificaciones para encajarlos en la trama. Hay muchos casos más y se pueden encontrar en Internet. Muchos los he compartido en mi página de Facebook. Tampoco quería escribir la historia igual como había ocurrido en realidad, porque casos parecidos han existido en otras ciudades. Quería escribir una nueva historia basándome en varios hechos, incluyendo la catástrofe naval que ocurrió en Halifax, e incluso la participación de la ciudad durante el hundimiento del Titanic. A pesar de que el Sleepwatcher de Halifax se encuentra en la cárcel, he de decir que la policía aun no ha cerrado el caso. 

Ciudad de Halifax, Nueva Escocia, Canadá
P.- En Sleepwatcher empleas la tercera persona para narrar la historia. ¿Por qué te inclinaste por ella?

R.- Me parece que era la única y la mejor manera de poder contar esta historia, ofreciendo los puntos de vista de todos los protagonistas (incluyendo al sleepwatcher) y conocer sus pensamientos para entender mejor sus acciones. En la historia, yo solo relato los hechos.

P.- Una sombra que les vigila de noche, un hombre encapuchado. Cuando ves la cubierta y el título, es inevitable no relacionarlo con la película española Intruders del director Juan Carlos Fresnadillo. ¿Tu novela guarda similitudes?

R.- Reconozco que para responder a esta pregunta he tenido que alquilar la película. La verdad es que no la conocía, y si que es cierto que el Sleepwatcher se parece al monstruo encapuchado de Juan Carlos Fresnadillo. Y es aquí donde terminan las similitudes, son dos historias bien distintas. Existen varias similitudes con otros casos. Por ejemplo, en Chicago existe un sleepwatcher al que llaman Creeper Ghost, otra persona encapuchada que entra en las casas. Os dejo el enlace donde podéis ver un vídeo donde lo han pillado. Otro caso es el Sleepwatcher de Fargo, también en Estados Unidos.

P.- Eres doctor en Neurociencias, ¿en qué te influyen las ciencias con tu pasión por la escritura?, ¿cuándo comenzaste a escribir?

R.- La ciencia requiere mucha escritura, son muchos los artículos científicos que tienes que escribir, informes, clases, presentaciones, proyectos, etc. Eso sin contar el tocho que escribes para el doctorado. En parte he aprendido mucho de la escritura con la Ciencia, y fue en Canadá cuando comencé a escribir y a tomármelo en serio. En la novela Sleepwatcher usé el laboratorio de investigación donde trabajaba para añadirla a la historia, y uno de los personajes es bióloga, carrera que estudié en Granada. Como muchos de los e-mails que salen en la novela son los que mandaban desde el departamento de seguridad, me pareció una buena idea añadir como la universidad lidiaba con los casos del Sleepwatcher.

P.- Actualmente vives en Los Ángeles, California. ¿Tienes tu novela publicada en inglés?, ¿por qué optaste por una editorial mexicana en español?

R.- Sleepwatcher solo está de momento en español, aunque tengo una novela en inglés buscando una editorial. Opté por una editorial mexicana por varias razones. Cuando publiqué mi primera novela El Ataque, recibí muchos privados a través de las redes sociales de mexicanos que habían leído el e-book y que les había encantado la historia. También me preguntaban mucho cuando llegaría el formato físico al país. Hice un estudio y descubrí que en México se lee mucha novela de suspense, misterio y terror, por lo que hay un gran público interesado en este tipo de lecturas. Otra de las razones es la cercanía. Ir a España a presentar un libro cuesta mucho dinero. México ahora mismo me tiene a dos horas y media en coche y es un país que quiero visitar. Ahora, con Sleepwatcher en la mayoría de las librerías del país, son ya muchos los privados de lectores en España preguntándome cuando saldrá allí. La historia se repite.

P.- ¿Podrías contarnos si en California se lee más que en España?, ¿cómo está allí el sector del libro?, ¿hay muchas librerías por la calle? Háblanos de ello.

R.- Desgraciadamente ha empeorado con el paso de los años. En el 2011 cerraron todas las librerías Borders. Se declararon en bancarrota. Con el paso del tiempo he visto cerrar otras librerías, sobre todo de Barnes and Noble. Aun quedan muchas, y cuando vas a ellas siempre están llenas de gente, aunque la mayoría compran sus libros en Internet. Y lo que si me he dado cuenta es que los americanos leen muchos libros electrónicos, mucho más que en España.
Los americanos leen 
más libros electrónicos
que los españoles

P.- Háblanos de tus gustos literarios y otras tendencias culturales, como el cine. Supongo que te gustará el género de suspense.

R.- Leo un poco de todo; novelas históricas, negras, ciencia-ficción, terror, misterio… No mucha poesía o comedia. Son dos géneros que de momento no me atraen mucho. En el cine me pasa lo mismo. Suele gustarme casi todo si existe una buena historia detrás del argumento. 

P.- ¿Actualmente estás escribiendo alguna novela?, ¿de qué trata? 

R.- Sí. Es una historia de ciencia-ficción completamente distinta a Sleepwatcher. Todo fruto de mi imaginación que mezcla el suspense con aventuras. Veremos que tal me sale.

P.- ¿Podrías recomendarnos un libro de suspense de una autora californiana? 

R.- Con esta ya son dos preguntas con las que me pillas, la película no la conocía y ¿una autora californiana y además de suspense? La verdad es que no soy muy bueno con los nombres y no sé de donde son la mayoría de los autores. Se me ocurre solo un autor y no es estrictamente californiano. Se trataría de Ray Bradbury, que se mudó con su familia a Los Ángeles con 14 años. Te dejo dos libros suyos; Crónicas Marcianas y Fahrenheit 451Aprovecho también esta última pregunta para darte las gracias por ofrecerme un hueco en tu blog. Ojalá pronto pueda devolverte el favor.


Entrevista realizada por María Bravo.

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miércoles, 18 de enero de 2017

¿Es tan patética la «falacia patética»?

Editorial: Blackie Books
Año de edición: 2016
País de origen: Inglaterra
Páginas: 232
Hace poco he tenido el honor de conocer al señorito Brooks. No al él, vaya, sino al libro Crezco. Una novela escrita por un narrador adolescente, que muestra la jerga típica y las hazañas de colegiales. Se podría resumir en sexo, drogas y música desenfrenada. Entretenido está desde la primera página. Pero, ¿por qué lo traigo a este blog? Me resultaría sencillo hacer una bonita reseña sobre los personajes, punto de vista, la importancia de los diálogos y blablabla. Pero me voy a centrar en un término que me sorprendió leer casi al final del libro y que no esperaba verlo por esos lares narrativos. Se trata de falacia patética.

Sí. Falacia patética. Término que todos los amantes de las letras deberían conocer y, por si hubiera algún despistado en la sala, paso a explicarlo brevemente. Este término se basa en la descripción de objetos inanimados que encontramos en la naturaleza (árboles, montañas, piedras, etc.) y que se les dota de pensamientos, sentimientos o sensación humanas. Pero, ¿qué tiene que ver esto con lo patético, el dolor, la tristeza o la melancolía? Nada. Absolutamente, nada.

Lo patético se entiende aquí como empatía, al menos con ese cariz lo acuñó Ruskin en 1856, quien escribió que la misión de la falacia patética era significar cualquier descripción de objetos naturales inanimados que les atribuyese capacidades, sensaciones y emociones humanas. Para el escritor y crítico del arte, la falacia patética es un fallo artístico. ¿Un fallo? Sí, porque él creía que el valor central del arte (ya fuese literario o visual), debería ser una representación veraz del mundo tal y como lo sentimos y no como aparecen en las reflexiones imaginativas.

El caminante sobre un mar de nubes
Caspar Friedrich. Pintor romántico 
El hecho de que la falacia patética constituyese un fallo artístico debió parecer una necedad para los críticos románticos posteriores, y determinaron que atribuir sentimientos a la naturaleza era una manera humana de entender el mundo; de hecho, el papel que tiene en el arte y en la literatura es primordial. Por ejemplo, en la poesía o en la pintura romántica (véase al pintor Gaspar Friedrich), donde hay una voluntad por parte del artista de eliminar la división entre espíritu y la naturaleza. Lo mismo ocurre en ciertos pasajes de Shakespeare, como se refleja en Crezco.

Si este recurso retórico se emplea bien, puede ocasionar en el lector un verdadero remolino de sensaciones, como en la novela de Los misterios de Udolfo, de Anna Radclife, o en Drácula, de Bram Stoker, donde la naturaleza juega un papel esencial en el estado de ánimo del protagonista. Si ella está triste, los árboles estarán raquíticos o envueltos en una neblina; si, por el contrario, está feliz, probablemente la primavera aparecerá en todas sus hojas.

A la media hora o así, empieza a llover. El agua repiquetea en la pared de detrás de nuestras cabezas como si tuviera una vejiga del tamaño de una moneda y estuviéramos metidos en el único baño. Lluvia persistente, de acero. El sonido del agua al caer no encaja con el ambiente de sauna que nos rodea. Es como una niña gritando porque se ha cortado en la rodilla mientras estás calentita en la cama leyendo a Harry Potter.

Cuando te sientes triste y llueve se llama falacia patética. Como en Macbeth, cuando Duncan muere y hay una tormenta. La falacia patética en la vida real es como si la Naturaleza se mostrara insensible y empeorara las cosas. Por eso, ahora mismo no creo que la Madre Naturaleza deba llamarse así (...) pág. 214. Crezco.

Fotografía realizada por María Bravo
Así que, respondiendo a la pregunta que abre esta entrada, no, la falacia patética no es tan patética, a no ser que te toque ser Macbeth o cualquier personajes de Shakespeare, en papeles donde muere hasta el apuntador. Cuando vean cuervos revoloteando, quizá la muerte esté cerca si te encuentras dentro de una novela; si las gabiotas resuenan a lo lejos sobre el fondo marino en calma en una apacible puesta de sol, relájate, probablemente no le ocurrirá nada malo al protagonista (o igual vaya a tener una muerte apacible). Las falacias mutan, como nuestras emociones. Lo que ayer daba terror un castillo elevado sobre una colina y entre un bosque plagado de murciélagos, hoy es un banco de suelos resplandecientes. Y eso es lo bonito de la literatura, su caracter cambiante, como un personaje que evoluciona. Por cierto, os aconsejo el libro de Brooks. No todos tuvieron una adolescencia tan disparatada, pero engancha desde la primera página porque identificas claramente a un muchacho en la edad de experimentar, volar y crecer.


Escrito por María Bravo




lunes, 9 de enero de 2017

Jorge Sabater: «El entorno es contrario a que se desarrolle la lectura»

Equipo de la librería Alcaná

Me dirijo a la Calle Marqués de Viana de Madrid, nº 52 (metro Tetuán) para conocer los misterios de la Librería Alcaná, dedicada a los libros de segunda mano. Su fundador, Juan Antonio de Miguel Díaz, me recibe con sonrisa de librero avezado, pero cede el testigo a Jorge Sabater, comunicador de Alcaná y mano derecha de Miguel Díaz. Sin perder tiempo, comenzamos el libro de las preguntas, que no son de segunda mano ni están descatalogadas. Alcaná, un referente de libros en Madrid, nos abre sus puertas.



P- Según la RAE, una alcaná es una calle o sitio donde estaban las tiendas de los mercaderes. ¿Por qué quisiste asociar esta idea con la librería? 

R- Por el capítulo IX del Quijote, donde se menciona «estando yo un día en alcaná en Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios…», y encuentra a alguien que le vende el manuscrito que finalmente es donde estaba el Quijote de Berenguer. Por esa razón, puesto que era de libros, y de libros antiguos, alcaná quedaba perfecto. Hace años pensé, «si algún día pongo una librería, se llamará alcaná». 

Marcapáginas de la librería Alcaná

P-¿Cómo empezó tu afición por el libro? 

R- Por el libro como lector desde que tengo uso de razón, y por el libro como negocio desde que conozco a Juan Antonio (fundador de Alcaná). La librería es una forma de poder comprar muchos libros. Cuando eres solo lector, te gusta leer, comprar libros, husmear en ferias y librerías. Al final tienes una limitación, más que de dinero, de espacio, no sabes dónde meter tanto libro. El paraíso para alguien a quien le guste leer es una librería como esta, donde se compran y se ven pasar tantos libros como los que habrías visto en siete reencarnaciones.

P- ¿Cómo fueron los inicios de la librería? 

R- Este negocio se gestó muy despacio. Primero pusimos 300 libros en Iberlibro. Gracias a eso y prácticamente sin ninguna inversión, pudimos sentar plaza de librero y poner a la venta un catálogo minúsculo. Conforme vendes, compras más, y poco a poco el balcón de casa se te queda pequeño para los libros que tienes en venta y alquilas un trastero de 4 . A los dos años, a finales del 2003 y principios del 2004, se da el salto a una librería física en la calle La Coruña. Esta era una librería muy pequeña (15 ). Enfrente estaba el mercado de san Enrique, donde alquilamos algunos locales subterráneos para ir ampliando. Pero cuando llegamos a 15 000 libros ya no había sitio ni en los locales (sótanos incomunicados y lúgubres). Por ello, nos fuimos a un local de la Calle Ana María, que fue un gran paso para la librería. Allí pasamos de tener 15 000 libros divididos en varios cuartos lúgubres, a concentrar 40 000 o 50 000 libros en ese local. Ya era una librería más grande y todo se tenía en el mismo sitio. Ahí ya empezamos a crecer en cantidad de libros y en manera de trabajar. Con 15 000 libros, puedes hacer el trabajo de una manera más artesanal, así que en el local de la Calle Ana María empezamos a aprender el oficio de librero con muchas figuras. No estábamos del todo contentos porque no deja de ser una calle del todo transitada. Después nos pasamos a Marqués de Viana, que nos pareció el séptimo cielo, ya estás en una calle amplia y no tienes que dar tantas señas para que te encuentren. Entonces unimos este espacio más una ampliación posterior a la de Ana María y ahí pasamos de los 100.000 libros. 

Escaparate de la librería Alcaná en Marqués de Viana, 52.
 
P-¿Qué representa Alcaná libros para el barrio de Tetuán? 

R- Es una librería de referencia. Gran parte del negocio se hace en Internet, así que atraemos gente de otros barrios más lejanos o gente que aprovecha que viene a Madrid y quieren conocer la librería porque son clientes. Pero la mayor parte del negocio es Internet. Aunque desgraciadamente no todo el mundo compra en librerías de segunda mano. Alcaná es una librería muy conocida entre los que se mueven en este mundo de leer libros.

P- ¿Empezásteis por el libro antiguo?  

R- Nuestra vocación, especialmente la de Juan Antonio, es la de libro antiguo. Yo reconozco que soy más lector que posedor de libros. El problema es que en el negocio del libro antiguo no es tan fácil sentar plaza porque la adquisición de libros antiguos requiere voluntad y contactos para ver de dónde se compran y venden los libros. Cuando vemos algún libro antiguo nos ponemos muy contentos, pero lo cierto es que hemos evolucionado hacia otro tipo de negocio que es libro de lectura no tanto para ser coleccionado. Aunque tenemos ejemplares a los que les tenemos mucho cariño y no se separan de nosotros nunca, que se pueden denominar antiguos.

P- ¿Qué joya literaria ha caído en sus manos? (encuadernación, temática, incunable). 

R- El más antiguo que tenemos es de 1519. También recuerdo que hubo dos libros que me llamaron la atención en el mismo lote: La relación de gastos de la corona francesa de Necker en 1780, que era el preludio de la revolución francesa. El otro era la tercera versión del proyecto del código civil, de Jean-Jacques-Régis de Cambacérès que luego se convirtió en el código napoleónico. También hay un manuscrito de Vizcaya, cerca de 1780. El autor escribió 20 o 30 historias de la zona a lo largo de su vida y no eran todas iguales. Esta era la vigésimo primera.
  

P- ¿Viene gente joven?, ¿qué tipo de edades son las más comunes? 

R- Hay de todo. Desde jóvenes que vienen a buscar las lecturas obligatorias del instituto hasta lectores empedernidos de cualquier edad o gente que viene a comprar libros para regalar. Una vez nos preguntaron si teníamos más clientes o clientas, así que hicimos el cálculo con paciencia y descubrimos que teníamos más clientes.

P- ¿Y vienen jóvenes a parte de para pedir libros de instituto? 

R- No ves a jóvenes por debajo de 20 años, pero los lectores no tienen edad. Aun así, pensamos que no se debe de leer mucho, porque el número de libros de segunda mano que hay a la venta en España puede ser de 4 millones, que es lo que tiene Iberlibro o Uniliber. El umbral para declarar a alguien lector son cuatro libros anuales, y eso es muy poco.

P- ¿Es más rentable abrir una librería de viejo o una librería de novedades? 

R- Mi impresión es que las de novedades deben ser un negocio más difícil porque no tienes muchas herramientas para vender. Nunca he trabajado en ninguna, y se me hace un mundo porque no conozco el negocio. Una de segunda mano tiene el inconveniente de que tienes que mover muchos libros para ser rentable. Da la impresión de que no funciona eso de yo gano dinero con cada libro. Pero claro, mover tantos libros supone mucho personal, procesos de trabajo que estén bien afinados para no perder tiempo e industrializar un poco el trabajo. Y eso no es tan evidente cuando empiezas. Por eso, creo que el problema de una librería de segunda mano es llegar a tener un volumen de libros que te permita ser rentable. Nosotros, por ejemplo, hemos crecido muy despacito, pero para llegar a los 6 000 libros fue un mundo y para llegar a los 15 000 en el catálogo, hubo muchas cosas que tuvimos que aprender y que cambiar por el camino. Pero luego cuando ya coges cierta inercia y empiezas a tener tu parroquia no parece tan complicado. Puestos a elegir yo abriría una de segunda mano.

Creo que el problema de una librería 
de segunda mano 
es llegar a tener un volumen de libros 
que te permita ser rentable


P- ¿Y qué ocurre con los libros?, ¿hay inconvenientes? 

R- Cuando compras en una librería de segunda mano, los libros son tuyos, no se pueden devolver. Te puedes equivocar con el lote y no hay marcha atrás. En la de primera mano tienes menos riesgo a priori. Yo creo que es difícil crecer muy deprisa. Se necesita una paciencia benedictina. No puedes ir a una distribuidora y decir «oye, deme 100 000 libros que los voy a catalogar y los voy a poner a la venta». Yo creo que ese es uno de los inconvenientes, que no tienes unos proveedores que sean estables. La gente, una vez que te vende su biblioteca, se acabó. Como mucho te la pueden vender en varias dosis.

Interior de la librería
P- ¿De dónde os llegan los libros?

R- Esencialmente, los libros nos llegan de particulares. Como cosa curiosa, la Real Academia de Medicina dijo que quería vaciar el archivo y que si queríamos libros. Fuimos allí. Una vez una escuela de turismo cerró o se mudó y nos dijo que si nos llevábamos todos los libros. Pero son siempre fuentes sobre las que tienes mucho control. 

P- ¿Y suelen llamar o vienen con algún libro? 

R- Vienen con algún libro, pero eso normalmente nunca lo compramos. Compramos grandes lotes, pero no libro a libro. Nos anunciamos en prensa y en Google, pero los anuncios en prensa escrita son más para vender, no tanto para que nos los compren. Lo anunciamos por todas partes. Algunos vienen a la librería con un carrito de libros, otras veces vienen con el coche y salimos a ver qué tienen.

Marcapáginas de la librería Alcaná

P -¿Los cogéis todos?, ¿cómo los valoráis? 

R- No los cogemos todos. La valoración debe ser forzosamente sumaria. No puedes dedicarle mucho tiempo a cada libro porque la mayor parte de ellos se van a vender por 90 céntimos. Esencialmente, miramos que el estado sea razonable. Material de kiosko, libros de texto, enciclopedias, esas cosas no las solemos comprar, pero de lo demás sí compramos muchas cosas. La valoración se hace a ojo de buen librero, se miran los títulos, si son muy comunes, poco comunes, si tenemos muchos. Por ejemplo, El Quijote no es que sea un mal libro, pero tenemos muchísimos. Incluso una vez vino una chica para ver si teníamos 150 quijotes iguales para dar de regalos en una boda y dio la casualidad que sí los teníamos. 


Una vez vino una chica para ver si 
teníamos 150 quijotes iguales 
para regalar en una boda 
y dio la casualidad de que sí los teníamos. 

P- ¿Y tenéis beneficios?

R- Hay libros que se venden rápido y barato. Normalmente hay una relación inversamente proporcional entre el precio y el tiempo que estén en las estanterías. Lo más barato se vende más rápido. Otra cosa es que además tengas beneficios. No se trata de comprar muy barato para vender muy caro, porque hay que renovar continuamente las estanterías y el libro se tiene que vender. Lo que si vemos es que lo que más se vende es lo que acaba de salir al mercado.

P- ¿Cómo os ha afectado la crisis? 

R- Suponemos que nos ha afectado. De lo que no estamos tan seguros es de si nos ha afectado para bien o para mal. No son productos caros. No sé si los fabricantes de Jaguar habrán sufrido, me imagino que más que nosotros. Es posible que las librerías de segunda mano no hayan sufrido y se hayan beneficiado porque somos un bien complementario para los libros de novedades. Yo no sé cómo nos habría ido sin la crisis, entonces no se puede comparar.

Interior de la librería
P- Me imagino que no trabajaréis con editoriales.

R- Las editoriales no son nuestro proveedor lógico. Nosotros no vendemos novedades. Nunca nos lo han propuesto. No sé si en alguna librería de segunda mano he visto esa mezcla de libros. En Francia, por ejemplo, sí que mezclan en una librería lo nuevo y lo viejo. Simplemente te indican cuáles son los de segunda mano, que suelen estar a la mitad de precio de lo que vale el nuevo; lo cual es caro, para mi gusto. Pero esa mezcla no la he visto en España.

P- ¿Tenéis novedades? 

R- Nos llegan con cierto retraso. La más rápida que tuvimos fue una de Ruiz Zafón. Una mujer que se lo había empezado a leer y que no le gustó y nos lo trajo. Normalmente en unos meses suele llegar. La librería es una buena medida para la popularidad de las novedades. Hay libros que llegan mucho y otros que sus dueños son muy celosos de ellos y no los venden porque son muy buenos. Como el Quijote, que es como tener la Biblia en casa y no todo el mundo se lo ha leído. Aquí, por ejemplo, se vende y se compra mucha novela romántica. Hay libros que cuando los tienes en las manos para catalogar, te das cuenta de que no los ha abierto nadie, y hay otros que se ve claramente que han sido leídos. 

P- ¿Quién determina el precio del libro antiguo? 

R- Muchas veces son siempre los mismos libros los que terminas catalogando porque son los que más se venden, por lo tanto son los que más te llegan. Entonces hay libros que les has puesto el precio muchas veces. Cuando llega un libro que no conoces de nada, sueles mirar en los portales para ver qué precio tiene. A esto no le puedes dedicar mucho tiempo porque si no te eternizas. Es una mezcla de instinto, experiencia y consulta. Los que tienen fotografías tienen un hándicap porque suelen pesar más, entonces la venta por Internet de libros grandes no es tan ágil como de venta de libros de lectura. Los gastos de libros son mayores, aunque luego el libro sea igual de barato que una novela. Las obras escasas, por ejemplo, son más valiosas. 
Determinar el precio del libro es
una mezcla de instinto, 
experiencia y consulta. 

P- Internet, el gran monstruo digital, ¿os ha costado adaptaros a él? 

R- Nosotros hemos crecido con Internet y vivido de él. Sin Internet no seríamos nada. Si hubiésemos vendido a pie de calle, habríamos desaparecido hace ya mucho. Hemos procurado adaptarnos a Internet, y todos nuestros esfuerzos deben ir orientados a que el catálogo esté debidamente informatizado, y que cuando en la página diga que tenemos un libro, lo tengamos. Si eso no ocurre, genera frustración en el cliente y no lo sueles volver a ver. Tenemos nuestra página web y vendemos en varios portales.

P- Además, pusisteis vuestro primer catálogo de 300 libros en Internet. 

R- Así es. Nosotros abrimos una librería física después de estar en Internet. Una librería física por pequeña que sea es un dinero. Y tampoco sabes cómo te va a ir. Puedes convertir tu afición en una fuente de problemas. Con 300 libros ves que se vende y te da para comprar más libros e ir incrementando el catálogo. Luego te vas a un trastero, y cuando ya has visto que eres capaz, abres una librería física minúscula. Pero no es una verdadera fuente de ingresos. Para ser conocidos necesitas Internet.


P- Supongo que también será importante que vuestros libros no sean caros. 

R- A nosotros nos interesa tener los precios muy bajos porque lo que queremos es vender y rotar los libros. A nosotros como clientes lo que nos gustaría es que cada vez que fuéramos a una librería hubiera cosas nuevas. No queremos saludar a los mismos libros siempre. Por eso tenemos que catalogar rápido, para eso tenemos que vender rápido y para eso tenemos que tener los precios bajos. Y quien tenga los mismos libros más caros tiene que reducirlos, entonces la adaptación es difícil.

P- ¿Por qué es importante leer?

R- En mi caso particular, porque me gusta. Además, creo que hay un montón de beneficios. Lo que se suele decir es que vives muchas vidas, que aprendes cosas, que ves mundos sin moverte de casa, aprendes idiomas, etc. Todo es cierto. Pero creo que todo se resume en lo placentero. No tiene ninguna parte oscura ni negativa. Alguno se vuelve loco leyendo libros de caballerías pero no es lo habitual (risas). No creo que nadie vaya a leer por los beneficios, uno debe leer porque le gusta. Para disfrutar de la lectura hay que estar bien entrenado. Uno no puede leer La montaña mágica o no puede escuchar Parsifal con una base de hip-hop. No es una cuestión de entender, sino que tus oídos y tu cerebro están hechos de un determinado lenguaje y no lo disfrutas. Si la mayor parte del tiempo no lo dedicamos a leer, al final solo podemos aspirar a lecturas livianas. Hasta que uno no lleva un cierto rodaje no empieza a disfrutar.

Si la mayor parte del tiempo 
no lo dedicamos a leer, al final solo 
podemos aspirar a lecturas livianas. 

P- ¿Se lee más ahora que antes?

R- Yo creo que se lee menos que hace quince años. Antes cuando iba en el metro veía a más gente leyendo, y ahora a más gente jugando con el móvil. El problema de no desarrollar el hábito de la lectura es que al final tampoco disfrutas mucho con ella.

P- ¿Cómo se puede incentivar la lectura? 

R- No lo sé. No creo que a nadie se le pueda obligar a una cosa que deba de ser espontánea. El entorno es contrario a que se desarrolle la lectura. Tenemos mucha oferta de ocio que no tiene que ver con la lectura y que es de un consumo más simple y de un placer más inmediato que dedicarse a leer. Predicar que la lectura es mejor que otras ofertas de ocio, es perder el tiempo. A veces dicen que el problema es el precio del libro, eso es una tontería. Un móvil malucho daría para 50 o 60 libros. No creo que sea un problema de dinero, sino del exceso de oferta alternativa. Y como vivimos en una oferta audiovisual continua y compite con juegos electrónicos, Internet, Youtube, para qué te vas a leer Momo, por ejemplo. La lectura es un tipo de ocio que pertenece a tiempos pasados. La lectura se promociona practicándola. Se quedará reducida.

P- ¿Cuáles son tus gustos literarios? 

R- Me gusta leer a Miguel Ángel Asturias, Zolá, Maupassant, Vázquez Montalbán, Marcel Pañol, Vargas Llosa, Manuel Escorza, lo policíaco de Andrea Camilleri. Hemminway no me entusiasma tanto y de Faulkner algunos libros. También los libros del italiano Leonardo Sciascia, pero no todos. Me he leído todo de Giovannino Guareschi. También leo a Josep Roth o Stefan Zweg. Cuando encuentro a un autor que me gusta suelo leerlo todo, a no ser que no me guste algún libro. Últimamente he leído a David Safier, aunque no me termina de convencer. Ahora estoy leyendo un libro de relatos de Michael Ende. Lo bueno de leer es lo que te venga a las manos. Por ejemplo, hay un alemán que nació en la DDR democrática y escribió La avenida del sol. Trata sobre su infancia y su adolescencia viviendo en una calle que tenía el muro a cuatro pasos. Pero todo contado con mucho sentido del humor. También depende de las ediciones que te llamen la atención y que te incitan a probar. Por ejemplo, me he leído de Natsume Soseki (Impedimenta).

P- ¿Qué hace falta para ser un buen librero? 

R- El concepto de buen librero dependerá de a quién preguntes. Pero yo creo que no hay que sufrir por lo que se vende y no se vende. Hay que crecer muy despacio y asentar cada paso y comprender que los clientes no tienen los mismos gustos que tú. Se trata de intentar montar la librería de la que a uno le gustaría ser cliente y lo demás se dará por añadidura. El secreto es disfrutar con lo que se hace sin ponerse demasiado romántico, y pasárselo bien comprando y vendiendo libros. También es importante no ser demasiado ambicioso y no pensar en el negocio como tal.   

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Entrevista realizada por María Bravo. 

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