jueves, 25 de mayo de 2017

«Canción dulce», de Leila Slimani

El bebé ha muerto. Bastaron unos pocos segundos. El médico aseguró que no había sufrido. Lo tendieron en una funda gris y cerraron la cremallera sobre el cuerpo desarticulado que flotaba entre los juguetes. La niña, en cambio, seguía viva cuando llegaron los del servicio de emergencias. Se debatió como una fiera. Había huellas de forcejeo, fragmentos de piel en sus uñitas blandas (...) La madre, al entrar en el cuarto donde yacían sus hijos, lanzó un grito desde lo más hondo, un aullido de loba. 

Editorial: Cabaret Voltaire
Año de edición: 2017
País de origen: Francia

Páginas: 278
Premios: Goncourt 2016
Y llegó el Premio Goncourt de novela 2016 a mis manos. Ansiosa por leerlo. Un título que sosiega: Canción dulce, y un comienzo que te mete cafeína en las venas: muerte. La novela está inspirada en el caso real de una niñera que en 2012 mató a los niños que cuidaba en un barrio acomodado de Nueva York. Así, de golpe nos encontramos con una escena macabra, dos niños han sido asesinados. En las dos primeras páginas la duda asalta, ¿quién ha podido cometer tal infanticidio?, ¿cuál ha sido el móvil del asesinato? Son dos páginas que introducen un flashback que compondrá el grueso de la novela.

A medida que vas leyendo, descubres quién ha cometido el crimen. Ahí reside la magia de Canción dulce, que, pese al hallazgo, no dejas de leer (lo mismo que en Titanic sabes que se va a hundir el barco). Te ves metido de lleno en la familia acomodada parisina para comprender mejor las claves del crimen. 


La escritora Leila Slimani (Rabat, 1981) nos presenta un thriller sin ornamentos. Palabras justas y escenas narradas con una precisión en los elementos digna del clavo de Chéjov. Myriam, madre de dos niños, decide reemprender su carrera laboral como abogada pese a la reticencias de Paul, su marido, que no quiere dejar a sus hijos en manos de una niñera. Sin embargo, Myriam comienza a trabajar y, finalmente, optan por contratar a una mujer que cuide a sus hijos. El proceso de selección es estricto. No se conforman con cualquier. Ninguna les parece bien. Hasta que aparece Louise.

Louise, ese personaje plagado de vértices y esquinas, carne de cañón para cualquier psicoanalista, se presenta como la cuidadora perfecta. Atenta, responsable, cariñosa, educadora, amable, cortés. La familia la adora. No hay ninguna fisura en su carácter. Consigue mimetizarse con la familia, ser una más, rayando en ocasiones la obsesión.

Pero todo ello se vuelca en oscuridad. Sobre todo, vemos la caída a los infiernos de Louise. Cómo se va torciendo su carácter afable. En ocasiones, los capítulos se centran en personajes circundantes a Louise, que nos hacen entender, con pequeñas pinceladas, partes de su personalidad. Slimani deja muchos huecos por rellenar, pero no deja nada al azar, esos huecos son necesarios para el lector.

Los gritos de los niños la irritan, ella también se pondría a gritar (...) Ya no tiene indulgencia ante los llantos, las rabieta y las alegrías histéricas. A veces siente el impulso de rodear con sus dedos el cuello de Adam y zarandearlo hasta que se desmaye. «Alguien tiene que morir. Alguien tiene que morir para que seamos felices». «Se me castigará por esto  oye decir a su pensamiento. Se me castigará por no saber amar.»

Slimani  ha querido rendir homenaje a la figura de las niñeras, tan presentes en su infancia. A su vez, expone diversos temas de la sociedad actual: el amor en el matrimonio, la maternidad, dónde recae el peso de la educación en los hijos, quién debe traer el mayor aporte económico a casa, de qué manera prejuzgamos otras culturas. Canción dulce forma un collage depurado difícil de olvidar en la mente del lector. No defrauda. Se queda un poso en la mente, un poso que vas digiriendo a medida que pasan las horas.


Fuente: yalibnan

Slimani nació en una familia francófona y fue educada libre, sin obligaciones en la vestimenta ni en la ideología. Opuesta al integrismo religioso (se siente contraria al islamismo) y comprometida con la miseria social, lucha por un mundo con más educación y menos dogmas. Seguidora de autores de la talla de Chéjov, Zweig o Beauvoi, en marzo del 2011, El País la entrevistó con motivo del fallo del Premio Goncourt. Álex Vicente, el entrevistador, le hizo la siguiente pregunta digna de mención (aunque la entrevista merece ser leída en su totalidad):

Recibió una educación liberal, pero con contradicciones. Por ejemplo, le dijeron que era dueña de su cuerpo, pero tenía prohibido pasear a solas con un hombre... Esa situación esquizofrénica es propia de todos los países musulmanes. Existe un abismo entre la esfera pública y la privada. De cara al público, uno debe comportarse de manera piadosa, según la regla moral, guiada por Dios y la religión. Pero, en tu casa, puedes hacer lo que te venga en gana. Practicar el sexo homosexual, tomar drogas, contratar a prostitutas. Mientras la gente no lo sepa, no hay ningún problema.

Como dato curioso, el Goncourt es el mayor premio de las letras francesas. Si aquí tenemos el Premio Planeta, valorado en 601.000 €, allí la dotación del Premio Goncourt asciende a 10 euros. Calidad pura, eso sí. Y ventas aseguradas, ya que se imprimen 400.000 ejemplares de la obra ganadora. La verdad, no sé por qué los comparo, son escalas totalmente diferentes. Comercial contra calidad. No hay color. Eso sí, os recomiendo Canción dulce. Se lee en una tarde y te cala durante muchos años.


Escrito por María Bravo.






jueves, 18 de mayo de 2017

Olga Pardo: «Me interesa la poesía que te eleva, la que te hace ver que la vida es algo de más vuelo»

Algunas integrantes del taller

Esta vez, mi cita tiene lugar en la Asociación Humanista del Barrio del Pilar en Madrid. El último miércoles de cada mes, realizan un taller de Poesía e inspiración. Cuando llego, me encuentro con un pequeño local que se engrandece con sus actividades literarias y con las integrantes de la actividad. Olga es la coordinadora (en el centro en la imagen), y Fátima (derecha, abrigo verde) y Pilar (izquierda, abrigo negro) nos acompañan para dar luz a un taller poético que muchos barrios querrían tener.  



P: ¿De qué trata vuestro taller de poesía e inspiración?

Olga: La idea no solo era crear un taller de poesía, que ya hay en muchos grupos de Madrid, sino hacer un taller que sirviera para conectar con la inspiración. A veces la vida se vive muy gris, y la poesía no es algo que es bonito, es una forma de mirar la vida. Es interesante cómo captar esa mirada poética, tenerla en la vida y plasmarla en un escrito. Pero no todo el mundo del grupo escribía porque no le resultaba fácil. Leer y escuchar poesías de otros también es inspirador. Lo que queríamos hacer aquí es un trabajo más en profundidad: de dónde surge la inspiración, de dónde viene y cómo se inicia.

P: ¿Nos gusta la poesía a los madrileños? 

Olga: En otras bibliotecas del centro hay hasta listas de espera, así que parece que la poesía resurge o que hay interés. En el barrio es un poco más complicado, pero hay gente a quien le gusta.  

P: ¿Cómo llegaste hasta aquí, Olga? 

Olga: Estudié psicología y ahora trabajo en diseño gráfico. Yo estoy aquí porque desde siempre me ha interesado escribir y durante muchos años no le hice mucho caso. Hace unos años empecé a retomarlo. Cuando escribes cosas que te pasan de una forma poética, ahondas en sentimientos, sensaciones, y me pareció interesante compartirlo, y hacerlo de una forma colectiva.

P: Creáis poesía y relato corto, ¿no es así?

Olga:
 
Eso lo pusimos porque a lo mejor no a todo el mundo le encajaba escribir en verso, entonces por eso quisimos abrir esa otra variante.
Pilar: Yo estoy muy interesada en el taller de poesía y literatura porque a mí me gusta escribir, me aporta mucho todo lo que aquí se hace. Yo estaba en un momento muy difícil de mi vida, me acababa de quedar en paro, descubrí esta asociación y vi que me podía aportar. De hecho, me ha aportado más de lo que creía que me iba a aportar. Lo que más me interesa es el taller de poesía. En la universidad escribía. Lo hacía en un grupo de creación literaria. Allí escribí monólogos y microrrelatos de humor. Mi evolución ha ido a poesía social, crítica social o destructiva del ser humano y de la sociedad. Aquí, a parte de lo que yo aporte, a mí me aportan y me nutro con esas guías de talleres de psicología para crear mis poesías. Olga tiene una gran capacidad para hacernos relajar y entrar en conexión con nosotros mismos, para encontrar el momento de escribir y de sacar lo que tenemos dentro.

P: Vayamos a la inspiración. ¿Cómo la trabajáis en el grupo? ¿cuáles son las claves para que las musas bajen a visitarnos? 

Olga: Al principio traíamos las poesías que más nos inspiraban, y empezamos leyendo a autores o comentando a otros escritores que nos gustaban. Analizando qué nos aportaba eso, y en algún punto del taller, hacíamos un ejercicio de interiorización (porque cuando hablas lo externalizas) y escribíamos algo en el momento: sobre qué le había surgido de esa charla, qué le había producido o qué sensación les había dado ese tema. Un día el taller trató sobre autores relacionados con la no violencia. Me gustó mucho tratar a Tagore, activista de la no violencia y poeta, con una sensibilidad exquisita. Lees a esos autores que tienen ese mundo, y de repente te dan ganas de escribir o te mueve algún sentimiento o alguna sensación.

Me gustó mucho tratar a Tagore
activista de la no violencia,
con una sensibilidad exquisita

P: ¿No mandáis ejercicios para casa, entonces? 

Olga: Se escribe en el momento, en el taller. Es algo rápido y corto, y luego a lo mejor en casa te surgían más cosas y podías traerlas. Escuchar las poesías de otros te inspira.

P: La paz o la interculturalidad son algunos de los temas que tratáis. ¿Cómo surgen los temas que proponéis? ¿quién los proponen? 

Olga: Lo vamos hablando. A Fátima le interesa mucho el tema de la interculturalidad. Le gusta mucho la cultura asiática (India, China, Tailandia). Por ejemplo, este mes queremos hacer una cena de ramadán, pero antes de la cena, tratar algunos temas como el de la mujer (no solo en el islam).
Fátima: Y a lo largo de la historia también, en todas las culturas y cómo ha evolucionado.
Olga: Cómo ha sido su aporte, que normalmente se soslaya o minimiza mucho. También sobre cómo se discrimina a las mujeres o a otras culturas o al que es diferente. Ese no va a ser un trabajo con poesía, sino charlar y acabar con la cena de ramadán. 
Fátima: Yo propuse hablar sobre la evolución de la mujer a lo largo de la historia, y sería interesante que las musulmanas vinieran a conversar sobre la situación de la mujer en el islam y de la multiculturalidad. Que cada uno aporte algo de su cultura y de su país con un plato típico. Esta asociación es humanista, todo centrado en el tema del ser humano.


P: He visto en vuestro blog que abanderáis la poesía social, ¿qué es lo que busca este tipo de poesía?

Fátima: Sensibilizar conciencias.
Olga: Tenemos la inquietud de que algo tiene que cambiar, tanto en uno mismo como en lo social, porque van unidos. La cultura también es una forma de influir o de tratar de transformar. Como dice Fátima, hay que buscar sensibilizar y también de profundizar partiendo de uno mismo, y plantearse qué podemos hacer hacia afuera, en lo social. En noviembre hicimos un taller llamado Construyendo un barrio que inspire. Planteamos el proyecto de poesía, hicimos un vídeo sobre qué es para ti la inspiración y charlamos sobre las actividades de los talleres. Algunas personas hablaron sobre su cultura. En concreto, hubo una persona que habló de Moldavia, y nos explicó cómo era su país.

P: Antes habéis dicho que vais a hacer una cena de ramadán con distintas nacionalidades, ¿cuántas conocéis en este barrio?

Fátima: Hace poco han abierto un restaurante indio, y lo regentan bandaglesíes. Conocemos a gente de Bangladesh, Marruecos, Túnez, Libia, Rumanía o Moldavia. Conocer a gente de otras culturas enriquece mucho a nivel personal, es importante no cerrarse puertas e ir sin prejuicios. A nivel personal siempre te aporta algo. 
Olga: Por aquí, por esta asociación, ha pasado gente de muchos países: Rusia, Polonia o Ucrania. Hace años dábamos aquí clase de español. Y en el barrio también va viendo más gente. Hace tiempo también tuvimos proyectos con Bangladesh, y tenemos gente allí con la que mantenemos relación. Aunque en este taller no hemos tenido tanta diversidad como en otros talleres. Nos encantaría que viniera gente de otras culturas, para que nos trajeran muestras de poesía de otros lados, porque nos aportarían mucho.
Walt Whitman también tenía 
un gran trasfondo social, 
era el paradigma del poeta libre. 
De cada uno captas esa forma de mirar.

P: ¿Cuáles son vuestros referentes de la poesía social? 

Olga: Según hacemos el taller, nos documentamos, vamos buscando y aprendiendo cosas de la literatura de bachillerato. De la poesía española, Celaya es muy interesante, también los poetas del 27. Aunque no hemos tenido tiempo de profundizar. Hemos ido saltando a diferentes campos. Te aportan muchos poetas, como Neruda o Rubén Darío. Para mí, un poeta de cabecera es Tagore. Walt Whitman también tenía un gran trasfondo social, era el paradigma del poeta libre. De cada uno captas esa forma de mirar.
Pilar: Yo tengo predilección por Miguel Hernández. He leído muchísimo de él. También por Rosalía de Castro, una poeta extraordinaria que aportó muchísimo y fue muy valiente. Y todas esas mujeres feministas que, aunque no hicieron poesía, hicieron camino para la literatura y para el mundo academicista español. Yo soy muy de la tierra de poesía de España. También me gusta Cernuda y Miguel Miura. Quizá no leo tanta poesía como debiera, porque me gusta mucho la literatura en general. Me gusta escribir lo que veo, observo en la naturaleza o en el día a día, y esa es la forma de hacer poesía. La forma de relajarme con mi hijo es sentarme con él y escribir, y el niño se relaja y yo me relajo.

P: ¿Lees poesía con tu hijo?

Pilar: Sí, yo trabajo con el niño la poesía y la literatura. Tengo una gran colección de literatura infantil y me aporta para el niño. Le leo todos los días entre uno y dos cuentos. Él está deseando leer, pero va lento. Todo esto le aporta para un futuro. Yo escribo para organizarme en un equilibrio, y todo ese conjunto de poesías que tengo, me van haciendo una trayectoria de ese equilibrio: fíjate cómo estabas, fíjate qué ha pasado o hay que volver aquí.


P: La música y la poesía van de la mano, ¿os inspira la canción protesta propia de José Antonio Labordeta o Joan Manuel Serrat? 

Pilar: Sí, mucho. A mí me gusta Víctor Manuel y Rafael cuando cantaban juntos poesía social. Labordeta, las jarchas, Pimpinela, que también algo aportaban.

P: También tratáis poesías de otras partes del mundo, ¿cómo cuáles?

Olga: Uno de los talleres era sobre poesía intercultural. Tenemos sensibilidad con esos temas, que nos gustan. Aquel día estuvimos leyendo poesía árabe, china.

P: ¿Cuáles son vuestros poetas del pasado imprescindibles?

Fátima: Me encanta la forma de escribir de Bécquer. Tiene un alma de niño y una sensibilidad muy infantil.
Olga: según avanzamos en los talleres, vamos conociendo más poesía y cambiando los gustos. Tenemos autores muy buenos en España. Hay cosas muy especiales en Quevedo o Lope de Vega. A veces coges fragmentos de Cervantes y te das cuenta del peso que tenían. Pero ahora vas buscando y vas encontrando a gente interesante, como a Walt Whitman o Tagore. Por ejemplo, en el taller de poesía intercultural, había autores de poesía árabe en los que reconocías muchas cosas nuestras, y en ellos veías una añoranza de cuando España era Al-Ándalus. 

P: ¿Cuál es la poesía que más os gusta?

Olga: A mí la que más me interesa es la que te eleva, y que te hace ver que la vida es algo de más vuelo, que no es algo solo de ir corriendo a trabajar, de estar estresado y con prisas. La buena poesía es la que te hace sentir que hay algo más: un sentido, una transcendencia. Te conecta con tu yo más espiritual. 
Me interesa la poesía que te eleva,
la que te hace ver que la vida
es algo de más vuelo

P: ¿Y ese poema de Antonio Machado a las moscas?

Fátima: Pero son muy naturales. Cuando te metes en la mente y en el mundo de ese autor, te acaba gustando porque le comprendes.

P: Además, ese poema lo cantó Serrat. 

Olga: Hemos tenido cantautores que hicieron mucho bien con la poesía, Serrat y Aute están entre ellos.
Pilar: También Ismael Serrano, Sabina, Víctor Manuel, Ana Belén, Labordeta, aunque era más político, su trascendencia política me mató un poco. Melendi también, ¿por qué no? Antonio Orozco incluso.
Olga: Es que los autores de los sesenta y setenta han recuperado mucha poesía. Por ejemplo, Camarón cogió el poema La leyenda del tiempo de García Lorca. Leonard Cohen era muy fan de Federico García Lorca, y sus escritos tenían mucho de poesía; Pequeño vals vienés es una adaptación de un poesía de  Lorca. Yo primero descubrí la canción y después la poesía. Los cantantes tienen la gran labor de hacer popular la poesía. 
Pilar: Y no nos olvidemos de Javier Krahe, que ha recuperado muchísima poesía del siglo XIX.
Los cantantes tienen 
la gran labor 
de hacer popular 
la poesía

P: La copla también, que empezó como canción protesta.

Pilar: Sí, es verdad. Lo que pasa que la copla le gustaba a Franco y se le etiquetó como que era un tipo de canción de derechas. Pero en la República, que fue cuando empezó, tuvo su gran aporte social. En la actualidad tenemos a coplistas actuales como a Diana Navarro, que es una copla social de aquella época. Como lo hizo Serrat, Aute y Camarón.  

P: ¿Cómo veis la poesía en la actualidad?

Fátima: Yo es que me quedo en lo clásico. Me pasa igual que con el arte moderno. No entiendo bien lo que intentan expresar.
Olga: Reconozco que no he profundizado mucho en los poetas modernos. Hemos ido a cosas más conocidas. Clara Janés ha sido mi gran descubrimiento, aunque es de una generación anterior, que toca el tema de la trascendencia, igual que María Zambrano, que tendía a la filosofía moderna. Pero mi acercamiento a la poesía ha sido a través de la música. Hay autores que hacen poesía, como Manolo García, por eso el escritor poeta actual ha pasado más desapercibido.
Fátima: Manolo García o Antonio Orozco son poetas. Lo hacen muy natural.
Olga: De todas formas, la poesía no es algo que se valore o que se le ponga importancia. Yo creo que la poesía en el colegio debería de estar mejor reconocida porque te despierta cierta sensibilidad, es algo que te retroalimenta y hay que desarrollarlo. 
Fátima: La sociedad actual es muy violenta y enseña a los niños a competir. Yo soy técnico de animación, y hago talleres y actividades con ellos, y siempre quiero hacer cosas con ellos para no competir, solo jugar.
P: Y seguro que ellos se quejan porque quieren algún premio (risas).

Fátima: Sí, ellos quieren eso. Por eso, la poesía desarrolla esa sensibilidad y conexión con otro ser humano, con la naturaleza o con otra cultura. No somos máquinas, y se debería enseñar expresión artística que les devuelva al ser humano más natural. Sin que haya tanta competitividad.
Olga: La educación van quitando todo lo que es creativo, de humanidades, porque todo se mira desde un punto de vista muy funcional y de producción, que es un error total, porque el ser humano necesita de todas esas vías. Necesita hacer teatro, deporte, arte, porque así tienes un desarrollo integral. No puede ser solo intelectual, matemáticas y física.
Pilar: Yo voy a leer al colegio de mi hijo todos los años, y la primera vez la profesora se sorprendió cuando dije que iba a hacer una improvisación con poesía teatralizada. Le pareció raro. El sistema educativo español no entiende que se tenga que aportar la poesía.

P: ¿Qué poemarios recomendaríais en los meses de primavera?

Pilar: El Romancero gitano de Lorca.
Fátima: Gloria Fuertes, que en concreto tiene un poema muy bello A la primavera, me gusta la forma que tiene de escribir y cómo lo expresa, es alegre e informal.
Olga: Veinte poemas de amor de Neruda. Aunque hay un poema de Tagore que se llama Gitanjali, que me gusta mucho. 

P: Por último, ¿por qué deberíamos ir a vuestro taller?

Olga: Porque hay que darse un espacio a uno mismo para hacer cosas con gente y hacer algo creativo. Y es necesario que uno busque su inspiración, que para algunos puede ser la poesía, para otros otra cosa, pero la poesía puede ayudar, aunque solo sea escuchar a un poeta. Algo que ayude a conectar con el mundo interior y con el mundo poético.
Fátima: Yo considero que la sociedad está muy aislada, y se genera un aislamiento en el individuo demasiado yo, yo, yo. El hecho de venir a un grupo para reunirse con más gente para conectar con personas, está bien. Yo no concibo al individuo como a una persona sola. Aislarte no te aporta nada. El ser humano aprende a base de sociabilizarse.
Pilar: Considero importante tener este espacio para poder ser yo, para poder expresarme y poder encontrar personas que me aporten los recursos necesarios para poder buscarme y expresarme.


Si quieres acudir al taller de poesía e inspiración, apunta:
Día: el último miércoles del mes
Hora: 7:30
C/ Ponferrada, 4 (Barrio del Pilar)
Metro Peñagrande
Télf: 617 722 444

Entrevista realizada por María Bravo.

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viernes, 5 de mayo de 2017

6 películas sobre literatura que no conocías

El cine y la literatura: ese gran matrimonio obligados a entenderse. En el fondo, creo que se lleva mejor de lo que muchos piensan. Y es que, muchas veces nosotros somos los que la llevamos a una mala relación y metemos cizaña. Por ejemplo, no creo que sea una herejía ver la película antes de leerse el libro. No creo que tengas que ir al tribunal de Estrasburgo ni peregrinar de Roma a Santiago en chancletas de playa. A veces, leerse el libro con posterioridad ayuda a rellenar los huecos que la película dejó porque, como es normal, es difícil (pero no imposible) cubrir en 90 minutos, por ejemplo, todas las líneas argumentales de una novela. A mí, al menos, me resulta interesante esta cuestión y ver desde qué punto de vista se ha adaptado un libro.


Pero no, no voy a hablar aquí de las adaptaciones, como ya hice en su día con las series de televisión española, en dos cómodos volúmenes dignos del teletienda. Lo que quiero mostraros son seis películas relacionadas con la literatura. Algunas hace tiempo que las vi,  por lo que no esperéis una crítica exhaustiva, pero el poso de emociones siempre queda según lo que hayas sentido al finalizar la película. No todas me han parecido peliculones, pero recomendaría verlas todas, eso sí.


En la casa, 2012
País: Francia
Director: François Ozon


Si eres escritor, esta es tu película. Una trama absolutamente espléndida cargada de tensión y escritura creativa. En 2012 y 2013 cosechó diferentes premios que avalan el prodigio la cinta. La recomiendo por encima de cualquier otra. Imprescindible.

Un profesor de literatura francesa, desalentado y hastiado por las insulsas y torpes redacciones de sus nuevos alumnos, descubre entusiasmado que, por el contrario, el chico que se sienta al fondo de la clase, muestra en sus trabajos un agudo y sutil sentido de la observación. Este chico, que se siente extrañamente fascinado por la familia de uno de sus compañeros, escribirá, animado por el profesor, una especie de novela sobre esa familia (y también sobre el profesor), en la que es difícil distinguir entre realidad y ficción


La última estación, 2009

País: Reino Unido
Director: Michael Hoffman
Novela: Jay Parini

Si la literatura rusa está entre tus favoritas, y adoras a Tosltói sobre todas las cosas, esta es tu película. Quizá no se ajusta a la realidad, pero ahí estás tú, querido espectador, para saber discernir con tus amplios conocimientos sobre cómo fueron los últimos día del escritor.  

Drama histórico y biográfico sobre el legendario escritor ruso León Tolstói (Christopher Plummer), su mujer Sofya (Helen Mirren) y sobre Valentin Bulgakov (James McAvoy), su discípulo más aventajado. El film ilustra además la batalla espiritual que tuvo que librar el novelista para conciliar la fama y el compromiso con una vida extraordinariamente austera.


Orange Country, 2002


País: Estados Unidos
Director: Jake Kasdan

La de veces que he podido tener esta película en mis manos sin saber que trataba sobre el nombre oficio de escribir. Así es, Orange Country es una película extraña en sí misma, puede que no te guste en absoluto o puede que la adores. A mí me parece interesante el trasfondo: no hace falta viajar ni tener grandes vivencias en países exóticos para ser un gran escritor. Dicho queda.

Colin Hanks, un brillante joven del condado de Orange, desea ingresar en la universidad de Stanford y convertirse en escritor; pero, por desgracia, su solicitud de ingreso cae en manos de un despistado tutor que la extravía. El joven no se rinde y con la ayuda de su novia y de su hermano llegará a conseguir su propósito.  

Amor y letras, 2012


País: Estados Unidos
Director: Josh Radnor


Esta película es apta para cualquier amante de la literatura. Puede que no te acabe de convencer por lo típico de demasiado comercial. Os dejo con un discurso de Olsen sobre el libro Crepúsculo. No es que quiera que leáis el libro, sino hacer ver que las novelas best seller pueden llegar igual al lector que las de un autor de minorías. 

Cuando el joven profesor Jesse (Josh Radnor) vuelve a la universidad, no puede evitar enamorarse de Zibby (Elizabeth Olsen), una joven estudiante de 19 años, aunque intentará luchar contra la poderosa atracción que surge entre ellos. 



El secuestro de Michel Houellebecq, 2014


País: Francia
Director: Guillaume Nicloux

Protagonizada por el propio Michel Houellebecq, es una película polémica, extraña y transgresora. Os dejo un extracto de la cinta donde hablan sobre literatura. Tan surrealista como divertida.

Inesperadamente, Houellebecq es secuestrado por un grupo de matones que piden un rescate a cambio de dejarle en libertad. A medida que pasa el tiempo, el escritor se va haciendo amigo de sus secuestradores, llegando a emborracharse con ellos. La fantasía y la realidad se entremezclan para construir una serie de situaciones surrealistas... Michel Houellebecq, autor de libros tan celebrados como La posibilidad de una isla, es uno de los escritores más reconocidos de Francia. Cuando en septiembre del 2011 desapareció durante la gira de presentación de su novela El mapa y el territorio, saltaron todas las alarmas entre la prensa internacional. Ahora, tres años después, imagina lo que pudo ocurrir esos días con este falso documental.




Mis tardes con Margueritte, 2010


País: Francia
Director: Jean Becker


Una historia preciosa de estas para ver toda la familia. Puedes permitirte el lujo de llorar, que de vez en cuando desengrasa los ojos. Un

Basada en la novela homónima de Marie-Sabine Roger. Germain Chazes (Gérard Depardieu) es un hombre maduro y obeso que vive en una caravana, en el jardín de su madre, y su vida transcurre entre el café y el parque público. Los demás lo consideran un imbécil feliz, hasta que Margueritte (Gisèle Casadesus), una anciana muy culta, le descubre el universo de los libros y las palabras. Desde entonces, su relación con los demás y consigo mismo cambiará sensiblemente.

* * *
Y vosotros, ¿habéis visto alguna película recientemente que trate sobre el mágico mundo de las Letras en todas sus vertientes? Venga, no tengáis miedo, seguro que salen títulos. En cualquier caso, espero que este fin de semana aprovechéis para ver mucho cine y leer buena literatura. ¿Y qué es buena literatura? La respuesta solo está en el lector.

Escrito por María Bravo.