miércoles, 26 de abril de 2017

Día del Humor: 26 de abril

Hoy, día 26 de abril, se celebra el Día del Humor, y, si nos ponemos exquisitos, el Día de la Propiedad Intelectual. Pero quedémonos con el primero, es mucho más gracioso. Por eso, he querido traer un libro que no es un referente del humor. No es Tom Sharpe ni Gerald Durell, si no Moby Dick. Hace poco tiempo ya os hablé de este libro, tratado de biología cetácea. Pero dejó tanto huella en mí, que hasta encontré extractos de humor, para que veáis lo poliédrica que puede llegar a ser una novela.


¿Quién se iba a imaginar que un libro como Moby Dick iba a ocasionar diversión sin límite? Pues sí, tiene partes cómicas e irónicas, ya que juega con lo grotesco y lo caricaturesco. Aquí os dejo, por orden de risa, las intervenciones más chuscas. Si Melville hubiera vivido en el siglo XXI, nada más verle, lo habría contratado para el Club de la Comedia. Queda dicho. Así pues, vayamos al ranking más jocoso de Moby Dick.
6 -----------------
Las dimensiones del esqueleto que ahora voy a anotar están copiadas literalmente de mi brazo derecho, donde me has hice tatuar; ya que, en mis locos vagabundeos de ese periodo, no había otro modo seguro de conservar tan valiosas estadísticas. Pero como andaba escaso de espacio, y deseaba que las demás partes de mi cuerpo continuasen como páginas en blanco para un poema que entonces estaba componiendo -al menos, las partes no tatuadas que me quedaban-, no me molesté en las pulgadas fraccionarias, y desde luego, tampoco deben de entrar en absoluto en una medición adecuada del cetáceo (capítulo 103).
Imaginad que vais por el desierto en busca del tesoro del Alí Babá cuando de pronto se os aparece un duende mágico. Os dice un proverbio que debéis declamar de memoria a la entrada de la cueva. Necesitáis papel, pero no tenéis. A) Os lo aprendéis de memoria, B) os lo tatuáis en el brazo, total, piel en el cuerpo hay mucha y mal aprovechada.

 5 -----------------
Cambiando mi carretilla de mis manos a las suyas, me contó una divertida historia sobre la primera carretilla que había visto. Fue en Sag Harbour. Los propietarios de su barco, al parecer, le habían prestado una para llevar su pesado baúl a la posada. Para no parecer ignorante sobre la cosa, aunque en realidad lo era por completo en cuanto al modo exacto en que manejar la carretilla, Quiqueg puso el baúl encima, lo ató sólidamente, y luego se echó al hombro la carretilla y se fue por el muelle arriba (cap. 13).

Curioso cuanto menos esta historia de la carretilla. Vale que no hubiera visto una carretilla en su vida, pero un poco de imaginación no hubiera estado mal. Que la carretilla está para aligerar peso, no para añadirlo, señor Quiqueg.
4 -----------------

Éramos amigos entrañables, y que moriría alegremente por mí si hiciera falta (cap. 10).

Esto es lo que dijo sobre su amigo Quiqueg. Vamos, que si mueres alegremente, todo lo demás no importan; es más, puedes conmutarlo por años cotizados y al final de tus días, si has muerto alegremente, te suben un 75 % tu jubilación. Si es que con la alegría, todo son ventajas.

3 -----------------
En una palabra, Quiqueg, el infierno es una idea que nació por primera vez de un flan de manzana sin digerir, y desde entonces se ha perpetuado a través de las dispepsias hereditarias producidas por los Ramadanes (cap. 18).
Reconozco que la idea de que el infierno provenga de un flan de manzana da mucho que pensar por su verosimilitud. No sé cómo no se le ha ocurrido antes a ningún profeta de cualquier religión. Yo, desde luego, me liaría con una nueva Biblia ahora mismo. Ya lo tengo todo muy bien hilado en mi cabeza. Creo que seguidores tendría unos cuantos, que a todos nos gustan las manzanas (y los flanes).  

2 -----------------
La sangre de una ballena polar es más caliente que la de un negro de Borneo en verano (cap. 68).
Lo justo sería probarlo. Llamar a Tip y Coll para que nos expliquen, en francés si es preciso, cómo medir distintas temperaturas: "se coge un vaso de sangre de una ballena polar, se pone al fuego. Se trae a un negro de Borneo, se le pone el termómetro...", y así sucesivamente. Oye, que el tema da para una tesis.  

1 -----------------
 El barco estaba pesado de cabeza como un estudiante en ayunas con todo Aristóteles en la cabeza (cap. 110). 
Y tener a todo Aristóteles en la cabeza, y encima en ayunas, es para suicidarse, créanme. Lo mejor sería tomarse un flan de manzana para comenzar a digerir a los clásico griegos. Es más, yo me tomaría todas las mañanas el flan de manzana, que luego las digestiones se hacen pesadas (por muchos infiernos que haya).


* * *

Correcto, Moby Dick no es el mejor ejemplo de humor en la literatura, pero por ello lo he querido traer aquí. No te esperas encontrarte ni un ápice de humor en sus 900 páginas (páginas arriba o abajo, depende de la edición), pero Melville tenía su vena irónica. Respiraba humor cada mañana al levantarse, cogía su carretilla, y se inspiraba viendo pasar a los cetáceos, como quien a los pájaros en el tendido de la luz.


Escrito por María Bravo




viernes, 7 de abril de 2017

3 palabras monstruosas

Decía Álex Grijelmo (Burgos, 1956) que el diccionario es solo el pórtico de las palabras. Una vez que traspasamos ese pórtico, las palabras se descubren ante nosotros según su origen, concepto, significado dentro de la frase o su sonoridad. Y es que las palabras tienen un mensaje oculto con respecto a lo que evocan. Tienen una fuerza de seducción que no reside en la función gramatical de cada palabra (poco nos importa si son nombres, verbos o adjetivos) ni en su significado. Su magia se encuentra en su sonido, en la historia de la palabra, cómo ha evolucionado y cómo se ha comportado con otros términos.



Las palabras ostentan un poder que pasa muchas veces desapercibido en una comunicación. Es un elemento subliminal cargado de fuerza con gran musicalidad en cada una de sus sílabas. Llegan directamente a nuestros sentimientos en forma de frío o calor, ocurre en publicidad, en política o en poesía. Por ejemplo, ¿no os da la sensación de que la vocal i tiembla de frío? iceberg, hielo, frío. Lo mismo que la o, tan redonda y rellenita, connota algo gordo y orondo. ¿Y qué me decís de las palabras que denotan algo grande, inmenso y, en ocasiones, monstruoso? Aquí os dejo tres palabras que, por su sonoridad, no tienen medida, han quedado desfasadas o son ciclópeas. 

Tricotosa

Me recuerda algo grande y desproporcionado. Las dos oes ayudan a que me imagine un objeto de proporciones descomunales. Este sustantivo tiene su origen en el francés. Hoy en día lo entendemos como una máquina para hacer tejido de punto o, y esto ya es un poco más antiguo, a una operaria que trabaja con una tricotosa. Apareció por primera vez en el Diccionario general y técnico hispano-americano de Manuel Rodríguez Navas y Carrasco en 1918. Con tanto tricotar por aquí y por allá, en 1974 se empleó más esta palabra, pero hoy en día ha quedado obsoleta en nuestro vocabulario.
Catalítica

O más comúnmente conocidas como estufas de gas con llama azul. Su sonoridad me transporta a un mundo antiguo, quizá por su similitud por el periodo Calcolítico o Edad de Cobre. Vete tú a saber los chanchullos que hay por mi mente. En cualquier caso, esta palabra viene del griego καταλυτικός katalytikós, y se refería a algo capaz de disolver o de poner fin. En la actualidad, se relaciona con la catálisis, que es la variación en la velocidad de una reacción química producida por la presencia de un catalizador. Tomen sus propias conclusiones. 

Maxicosi

Sí, también me parece monstruosa. Lo curioso es que está palabra está relacionada con el maravilloso mundo del bebé. Una maxi-cosi es una silla para el coche con un montón de características y certificados llenos de color y variedad. A mí el maxi ya me lleva a algo máximo, y la o de cosi ya ni te cuento. Una cosa máxima, grande. ¿Os imagináis un planeta de bebés gigantes? Es más, yo me imagino a un bebé de 800 toneladas diciendo maxicosi, quizá así empezó el big bang, ¿quién sabe? Seguro que la maxi-cosi viene de un mundo extraterrestre, por que si no, no me lo explico.


¿Y a vosotros, qué palabras, por su sonoridad, os remiten a algo grande, descomunal, gigantesco y sinónimos por el estilo? Podéis extrapolar el ejercicio y dejaros seducir por palabras que os transmiten amor, calor o vergüenza. Para terminar, os recomiendo el libro La seducción de las palabras, de Álex Grijelmo (2000, Santillana), una delicia que no debéis pasar por alto: Las palabras denotan porque significan, y connotan porque contaminan. 


Escrito por María Bravo.




domingo, 2 de abril de 2017

Día del Libro Infantil y Juvenil: «La caja viajera»


Francisco Pérez, autor de La caja viajera, se cuela hoy en el blog con motivo del Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil. Una festividad que coincide con el nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen. Seguro que en vuestra localidad hay varias actividades para festejar este día. Aquí, en el blog, os traemos La caja viajera, un proyecto que ha dado la vuelta al mundo y que ha tardado ocho años en fraguar. Francisco Pérez es su autor, cartero durante 20 años de profesión y actualmente cartero de vocación. Ha escrito varios temarios postales y un libro de divulgación local.


P.- Háblanos de La caja viajera, ¿en qué consiste?
R.- Yo lo denomino un libro-experiencia. En la primera fase el lector descubre las aventuras que les ocurren a cuatro chicos que crean por casualidad una caja viajera, un invento que piensan no llegará muy lejos, y que sin embargo les permitirá descubrir lugares insospechados. En la segunda fase el lector, puede poner en práctica su propia caja viajera al estar el libro acompañado de una caja y un código de registro, de esta forma el lector puede bautizar su caja y ponerla en práctica, realizando un seguimiento mediante el área reservada de la web. 

P.- ¿Cómo sabe el cuarto destinatario que debe de enviársela a quien empezó el juego?

R.- Dentro de la caja, el creador introduce las instrucciones para que todos los receptores tengan claro la dinámica de la caja. Esta dinámica está basada en la confianza, si todo el mundo pasa la caja a alguien de confianza, las probabilidades de que termine en manos del creador de la caja son muy altas.

P.- Si un niño de 10 años quiere ponerlo, ¿qué tiene que hacer?

R.- La caja puede crearse en ámbitos muy cercanos de modo que nunca salga del barrio, pueblo o círculo de amistades o; por el contrario, lanzarla a cualquier destino, en este caso lo más normal es usar el servicio de Correos. La caja se puede registrar fácilmente en la página web gracias al código que la acompaña, en esta tarea el niño puede estar ayudado por sus padres y maestros.

P.- La caja viajera es un libro de 226 páginas, con más de 40 ilustraciones de Manuel Romero y con la revisión de Ana Punset (El Club de las zapatillas rojas). Parece un libro muy cuidado, ¿de dónde surgió la idea?

R.- Efectivamente es un proyecto que tiene más de 10 años y en el que se han cuidado todos los aspectos, la idea creció como un simple regalo para mi sobrina en su comunión y fue creciendo con el paso del tiempo, al ver las posibilidades que ofrecía para el lector y su universalidad.

P.- ¿Qué temas se tratan en el libro?

R.- El libro trata de transmitir a los más pequeños valores como el esfuerzo, el trabajo en equipo, la solidaridad y el conocer realidades distintas a las del día a día. Este proyecto tiene una parte digital, pero trata de poner en valor un mundo como es el postal que hemos conocido todos los que ya tenemos cierta edad y que los más pequeños en su mayoría desconocen. Este mundo permite un tipo de comunicación sosegado, reflexivo y muy creativo. Es un placer ver cómo los niños se ilusionan al oír historias sobre cartas que viajan muy lejos y paquetes de contenido enigmático.

P.- ¿A qué blico va dirigido el libro?

R.- En principio a un público desde los 10 años, que le guste la lectura y quiera poner en práctica su propia aventura. Aunque hemos tenido casos de adultos que han creado su propia caja en ámbitos como la familia, los primos o compañeros de trabajo (como si fuera un grupo de Whatsapp). 

P.- Al hacer este juego viajero, ¿nos estaríamos metiendo dentro del libro como en un juego de rol?

R.- Bueno, es una dinámica que puede ser independiente del libro y que en todo caso puede moldear el lector a su gusto; número de etapas-objetos, tipo de objetos etc.

P.- La caja viajera es como un bookcrossing pero con objetos que viajan alrededor del mundo. ¿A qué países ha llegado?, ¿te has sorprendido de algún destino?

R.- Pues ya han pasado cajas viajeras desde lugares muy pequeñitos dentro de España como a otros países; Italia, India, Canadá, Líbano etc. La más sorprendente es una que ha llegado a la Antártida, en esta ocasión se ha prestado la misión española allí presente que ha colaborado en la difusión de este proyecto, ¡y nos ha prometido retornar la caja con alguna sorpresa!



P.- Susana, Pedro, Eva y Dani son los protagonistas de La caja viajera, ¿cómo son estos niños?, ¿les ocurre algo en este proyecto postal (sin spoilers)

R.- Cada uno de los personajes tiene sus propias características y afrontan la idea de crear una caja, desde distintos puntos de vista. En todo caso, y sin contar nada que desanime la lectura, el crear la caja les aporta mucho a cada uno de ellos de distinta forma, lo cual no quita las lógicas diferencias entre ellos.

P.- Eres de Lantejuela, provincia de Sevilla, como los niños de la novela. ¿Te has inspirado en tu pueblo, ambientación, personajes, para crear el libro?

R.- Sí, soy de Lantejuela y me he basado en recuerdos e ideas sobre mi pueblo. Creo que todos en alguna forma pertenecemos a un lugar, yo estoy muy orgulloso de ello, lo cual no es óbice para que tengamos cosas por mejorar. De eso trata el libro, de valorar lo que tenemos y conocer otros lugares, ¿qué mejor manera de enriquecernos? Os animo a visitar  Lantejuela.

P.- Has sido cartero más de 20 años. Te confiesas un enamorado del mundo postal, ¿qué te atrae de las cartas?

R.- Mi primer contacto con el mundo postal fue cartearme con gente lejanas, mediante un curso por correo me presenté y aprobé las oposiciones, luego he escrito temarios para futuros carteros, colecciono sellos de forma amateur. Me confieso enamorado del mundo postal y creo que es un medio fantástico para descubrir y enseñar a los niños. 

P.- ¿Quién lee más, los niños o los adultos?

R.- Creo que tenemos últimamente mucha distracción con los soportes tecnológicos, yo el primero, pero aun así queremos que nuestros pequeños no pierdan ese contacto con el papel. La lectura en papel, así como la escritura son mecanismos muy reflexivos y que nos hacen pensar un poco más en profundidad  y con menos inmediatez.

P.- ¿Podrías recomendar a los padres algún libro infantil o juvenil para sus hijos?

R.- Yo recuerdo siempre La historia interminable con mucho cariño con aquellos cambios de color, de letras, entrando y saliendo de los mundos. Me parece un clásico para todos los tiempos.

P.- Por último, ¿dónde podemos adquirir el libro?

R.- El libro ha sido por ahora autoeditado y tiene un precio muy reducido, 15 euros y se puede adquirir en la web www.lacajaviajera.com recibiéndolo, como no, por correo.



Entrevista realizada por María Bravo.


*  *  *

¡ATENCIÓN! 


Si eres escritor, librero o editor y te gustaría que te hiciera una entrevista en La boca del libro, no tienes más que escribirme a mb.sancha@gmail.com y hablamos. Pero no te preocupes, si no eres escritor, pero tienes algún negocio relacionado con las letras, blog o idea literaria y también quieres promoción, escríbeme a mb.sancha@gmail.com y hablamos (sí, es el mismo correo :)