martes, 30 de junio de 2015

"El imperio del destino", de Jonathan Benito Sipos





"No me gustan las novelas que integran la ciencia en su argumento; supongo que es porque cuando
 leo/escribo me gusta evadirme de mi trabajo"


Nací en Madrid en 1976, y en realidad he hecho de todo en mi vida… desde ciclismo y boxeo hasta repartir flores en la tienda de mis padres, pasando por otras muchas actividades que para qué te voy a contar… por eso quizás me sea fácil escribir, porque me he movido en muchos ambientes y he visto muchas cosas.
     Cumplí mi vocación infantil y estudié Biología en la Universidad Autónoma de Madrid, donde me doctoré unos años más tarde. Después viví una pequeña temporada en Suecia realizando mi etapa posdoctoral en uno de los mejores laboratorios de investigación de mi especialidad (Neurociencia) y volví a la Universidad Autónoma para quedarme de profesor/investigador. Actualmente compagino mi labor de profesor/investigador con el cargo de Vicerrector Adjunto de Innovación. Últimamente también me he dedicado a impartir talleres sobre la gestión del tiempo, y de hecho tengo un libro sobre el tema.


1.- ¿De qué trata tu novela, Jonathan?
     Se trata de una novela de suspense y misterio protagonizada por personajes de la calle, normales y factibles. Hay una pareja: Marcos y Carolina, que junto con Rebeca, que es el nexo de unión de alguna de las historias, son los grandes protagonistas del libro; luego están los familiares, los amigos… todos nos vamos a sentir identificado con ellos. El hecho de que sean personajes que te puedes encontrar mañana en una cafetería genera un vínculo inmediato entre ellos y el lector. Los personajes son cotidianos, pero los acontecimientos que les depara el destino no lo son tanto, afortunadamente, y eso genera una tensión constante. Es una novela bastante ágil, y me atrevería a decir que es fresca, en el sentido de que no es más de lo que ya hemos leído, al menos con esa intención la escribí, y también el lo que me dicen los lectores cuando hablo con ellos.


2.- ¿Dónde se ambienta tu novela?
     Se ambienta fundamentalmente en Madrid, a lo largo de las calles de su ciudad, aunque los personajes también aparecen por el resto de la Comunidad de Madrid. Luego hay un pasaje muy entrañable, al que tengo mucho cariño, y que los lectores también me dicen que les gusta mucho, que se desarrolla en una pequeña aldea gallega. También hay un guiño a una localidad murciana que es muy especial para mí: Puerto de Mazarrón.

3.- ¿Cómo describirías a Marcos y Carolina?
     Es una pareja normal, joven, que se aman y que tienen sus sueños, sus miedos, sus ilusiones... a los que les sucede algo muy poco normal; en un momento determinado viven una situación de extrema angustia, y se ven inmersos en escenarios emocionales totalmente límites, pero posibles, que son los que atrapan al lector.

4.- ¿Qué temas tratas en el libro?
Portada de la novela
     Pues de las cosas que te puedo contar sin desvelar la trama: se puede decir que hay una (en realidad varias como se ve al final) historias de amor que se ven mezcladas con tráfico de órganos, hacking, drogas… y sobre todo amistad. Hay unos vínculos de amistad muy fuertes a lo largo de la novela, sin los cuales prácticamente nada podría llevarse a cabo.

5.- ¿Cómo está estructurado El imperio del destino?, ¿cuánto tiempo transcurre en la novela?
     No te puedo decir con exactitud ni como está estructurado ni el tiempo que transcurre, porque, una vez más, destrozaría la novela, pero más o menos se desarrolla en un año y medio. En cuanto a la estructura, en realidad está estructurado en tres bloques, cada uno de ellos separado por un violento giro del argumento.

6.-¿Por qué te decidiste por la autopublicación?, ¿volverías a repetir este método? 
     Se lo ofrecí a las editoriales y de la mayoría no obtuve respuesta, y de las que obtuve respuesta fue para decirme que no admitían libros. Posteriormente descubrí que el camino pasaba por los agentes literarios, y se lo ofrecí a una importante (probablemente la mejor) agente literaria de nuestro país, cuyo nombre no desvelaré por discreción. Me trató muy bien y le estaré siempre agradecido, de hecho pasé su primera criba, lo cual ya era un mérito en sí mismo, y me dijo que tardaría unos seis meses en leer la novela y darme una respuesta; pasó un año y la cantidad de trabajo que tenía le había impedido leerse la obra (la entendí perfectamente). Coincidió que tuve un accidente con la bicicleta que me hizo estar inmovilizado en casa durante seis semanas, y decidí que no podía esperar más, que lo iba a publicar por mi cuenta porque quería que la novela viese la luz. Escribí a la agente para comunicárselo, lo entendió y me dio todo su apoyo, y lo publiqué en Amazon.

Sí, lo volvería a hacer. De hecho escribí un segundo libro de desarrollo personal (Gestiona tu tiempo, disfruta de la vida), que también publiqué en Amazon y llegó a ser el top 1 de ventas durante unos días. Gracias a Amazon he vendido muchos libros. Si me llamase una editorial, valoraría la oferta, pero estoy muy contento con la autopublicación.

Fuente: Jonathan B. Sipos
7.- Estudiaste la carrera de Biología y después te especializaste en Neurociencia, ¿en qué te ha influido tu trayectoria académica en tu faceta literaria?
     La verdad es que no creo que me haya influido mucho, salvo para poder tratar ciertos temas con más conocimiento de causa. En realidad creo que ha sido la imaginación, única cualidad destacable en mí, la que creo que ha sido nexo de unión entre las facetas literarias e investigadoras. De las novelas que tengo entre manos, ninguna trata de ciencia, no me gustan las novelas que integran la ciencia en su argumento; supongo que es porque cuando leo/escribo me gusta evadirme de mi trabajo.

8.- Háblanos de lo que has escrito con anterioridad y cómo has ido evolucionando como escritor. ¿Cómo es tu estilo actual?
     El Imperio del Destino es mi primera novela. Antes he escrito para mí, sin publicar nada, y lo único que hice público es un pequeño relato con el que gané un premio de Narrativa Científica (en esta ocasión las bases obligaban a introducir ciencia, ya que era una iniciativa para divulgar ciencia). Te puedo hablar sobre lo siguiente que estoy escribiendo, que son dos novelas que tengo muy avanzadas, pero que mis responsabilidades en la universidad no me dejan terminar. Una de ellas es una novela escrita en primera persona, cuyo protagonista es una mujer que se venga de la infidelidad de su marido. Creo que es una novela divertida, y la gente que ha leído lo que tengo escrito me ha transmitido muy buen feedback. La otra es una novela muy compleja, creo que va a ser muy buena porque es tremendamente emocionante, en la que confluyen muchos personajes, pero cuyo protagonista es también una mujer; esta vez policía. Por todo ello no me veo capacitado para hablar de evolución… Lo que me han dicho respecto a mi estilo es que hago un uso muy dinámico de los diálogos. Es verdad que todas mis obras tienen muchos diálogos, y creo que es una seña de identidad que las diferencia del resto.

9.- ¿Qué te gusta leer?, ¿cuáles son tus referentes culturales?
     Me gusta leer para aprender, pero como decía Giovanni Panini, cada vez me gusta más leer para olvidar, para adentrarme en mundos apasionantes y evadirme de la realidad. Cada vez prefiero más una trama trepidante con una literatura normalita que una literatura excelsa que no me dice nada. Eduardo Mendoza es el escritor que más me ha llenado, es capaz de escribir como los ángeles, hacerte reír y tenerte agarrado al libro hasta las dos de la mañana. Luego está gente como  John Katzenbach, muy recomendable, y la revelación de John Verdon, cuyas dos primeras novelas me gustaron mucho.

10.- Recomiéndanos una lectura para el mes de julio. 
Para el mes de julio resucitaría un libro de hace unos pocos años de llamado El Psicoanalista, de John Katzenbach. Es de los mejores libros de suspense que he leído jamás. Tiene en común algo con El Imperio del Destino, y es que a mitad del libro ocurre algo que simplemente te descoloca.


¿Dónde podemos encontrarlo?
Web del autor: El imperio del destino. 
Comprar El imperio del destino en Amazon.es

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¡ATENCIÓN! 


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jueves, 18 de junio de 2015

4 palabras que no son lo que parecen

Como un espejo de feria o un truco de magia, nada es lo que parece. Las cosas cambian a nuestro alrededor y, de pronto, un día, nos muestran su verdadera identidad. En ocasiones nos quedamos con la boca abierta, pero otras, pese a ser conscientes de su realidad, las seguimos denominando por su falsa apariencia. ¿Por qué? Solo los hablantes tienen la respuesta. Aquí os presento cuatro palabras que ocultan un significado que jamás hubiéramos imaginado. 

Fotografama de El increíble hombre menguante, 1957.

Menguado
Así de pequeño se quedó. Seguro que nos viene a la cabeza múltiples películas de individuos que, por amor a la ciencia, encogen y empequeñecen. ¿Qué le dirías si lo tuvieras al lado? Eh, tío, se ve te menguado. Sí, menguado lo puedes encontrar en el participio del verbo menguar, pero como adjetivo, el significado cambia de manera considerable.

(Del part. de menguar).
1. adj. Cobarde, pusilánime. U. t. c. s.
2. adj. Tonto, falto de juicio. U. t. c. s.
3. adj. Miserable, ruin o mezquino. U. t. c. s.
4. m. Cada punto que se reduce para dar una forma determinada a una labor de punto o ganchillo.

Vamos, que si alguien dice que eres un menguado y no has encogido, te está llamado tonto a la cara. Si no conoces su verdadero significado, el "piropo" vendrá sin pena ni gloria. Pero tranquilo, seguro que el que lo suelta, tampoco es conocedor de lo que realmente esconde esta palabra.


Mansalva
¿Os suena la palabra en la frase recibió guantazos a mansalva? Y traducimos mansalva como "en abundancia". Bien, vamos al diccionario y ¡sorpresa!, leemos: 

mansalva.
(De mano y salva).
a ~.
1. loc. adv. Sin ningún peligro, sobre seguro.

Caray, pero ese no es el significado, lo empleamos cuando se refiere a algo de gran cantidad, e inclusive con un punto de bastedad, ya sean golpes, ya sea la lluvia. Lo cierto, es que comenzó significando sin ningún peligro, sobre seguro. El diccionario de María Moliner añade: Refiriéndose a la manera de atacar a alguien, de palabra o de obra, con seguridad, sin exponerse. 
     Con el sentido de 'en abundancia', se ha ido extendido con el paso del tiempo, y ello ha quedado reflejado, según apunta la Fundéu, en: Vox, Clave, Petit Larousse, Diccionario del español actual, de Seco, Andrés y Ramos… Lo curioso es que muchos de ellos no recogen la acepción 'sin ningún peligro, sobre seguro'.
     Resumimos: pese a que la actual edición del DRAE no lo recoge, a mansalva tiene dos acepciones. Está bien conocer ambas, aunque sigamos utilizando la que nos dé la gana. 


Prístino
Precioso. Es un adjetivo de una claridad y una limpieza que apabullan. Pero qué lago tan prístino. Buf, es una palabra demasiado petulante y apta para poemas y lindezas amatorias. Sin embargo, su significado se encuentra muy alejado de lo que usted cree, amigo. Según el DRAE:

(Del lat. pristĭnus).
1. adj. Antiguo, primero, primitivo, original.

Es decir, si estás con tu pareja y decides soltarle algo así como Me reflejo en tu mirada prístina, ve a casa corriendo y busca en el diccionario. Puede que hasta él o ella no se haya percatado de tu metedura de pata. 

Plausible
Esta es otra palabra que empleamos mal, sobre todo cuando decimos: es un hecho plausible que hoy hace calor, como sinónimo de un hecho que con toda probabilidad está ocurriendo. Pero la verdad es que significa que algo es merecedor de aplauso, entre otras cosas. Veamos:

(Del lat. plausibĭlis).
1. adj. Digno o merecedor de aplauso.
2. adj. Atendible, admisible, recomendable. Hubo para ello motivos plausibles.


Prestad atención a vuestro alrededor, en la radio, la prensa o la televisión, seguro que dicen alguna de estas cuatro palabras con el significado que todos conocemos. No obstante, ocultan un secreto al alcance de todos y al corriente de muy pocos. 
     Venga, seguro que conocéis algún ejemplo más, ¿alguien nos ilumina?




viernes, 5 de junio de 2015

Qué esconde la cubierta de un libro


La cubierta, esa parte externa de los libros que nos informa de lo que vamos a leer. Unas veces atrae, otras retrocedemos dos pasos y nos decidimos por un diseño que nos dice, "léeme a mí, soy la más dulcemente apetitosa de esta librería". Ojo, que la calidad de lo escrito no es inmensamente proporcional a la estética de la cubierta. Pero no nos engañemos, influir, influye. ¿Cómo? Nuestra mente idea qué se oculta tras la imagen que el escritor nos quiere transmitir, creamos una historia, una vida, un mundo; y si cabe en esos dos segundos de visión, hasta lo enlazamos con el título. Y todo ello gracias a nuestro imaginario colectivo, donde la cultura hace de intermediario.
Veamos un caso práctico. Por ejemplo, Javier Marías. Esta imagen corresponde a la cubierta de la última novela del escritor, Así empieza lo malo (2014). Si nuestra mirada recae en ella en una de nuestras visitas a la librería, nuestros códigos culturales se pondrán en movimiento.
     Atendiendo a los elementos principales, aparece una mujer desnuda saliendo de una bañera a la vez que se apoya en un mueble. Enseguida pensamos que se va a resbalar, ¿por qué? Porque nuestra mirada también ha recaído en el título Así empieza lo malo, ¿cómo empieza lo malo? Pues empieza con una mujer saliendo de una bañera, y lo más probable es que se escurra, se desnuque o termine dolorida sobre el piso. Es factible que esto ocurra teniendo en cuenta su postura. Con un pie se apoya en el borde de la bañera en una posición de equilibrista forzosa, mientras que el otro lo apoya en el borde de la bañera. No sabemos si llena o no de agua. Pero, ¿por qué no hay ido directamente a coger la toalla? También ayuda a componer ese fatídico comienzo el tono rojizo del suelo. ¿Forma parte de la luz o es un presagio de la sangre?

El momento del día lo atribuyo a la noche, ya que la luz amarillenta proveniente de la izquierda me recuerda a la luz artificial de los característicos fluorescentes del cuarto de baño. Pero no es lo único que desentona, ¿acaso su pelo parece mojado? En absoluto. No está aplastado, sino seco. Quizá entró en la bañera y algo le hizo salir antes de mojarse sin ser consciente de que podía caerse. ¿Dónde situaremos entonces lo malo?, ¿en el acto de caerse o en lo que le ha sacado de la bañera?
     Esta imagen pertenece al pintor polaco-francés, Balthus (1908-2001). Su obra pictórica se inició en los años 30 del siglo pasado, y retrataba a mujeres en posiciones eróticas (sobre todo niñas). No creo que sea vital conocer al autor de la obra, ya que quizá su intención no fuera provocar ese final fatídico con su pintura. Es más bien la mezcla de texto y lienzo es la que lo hace suponer. De hecho, en ninguno de sus cuadros aparece tal idea de infortunio:


Balthus, Desnudo con gato, 1949.
Balthus, Chica preparándose para el año, 1958





En nuestra cultura popular, el baño es sinónimo de purificación y cambio, pero en la cubierta del libro de Marías no vemos agua, ni siquiera grifo, solo el cuerpo desnudo femenino que con una mano se recoge el pelo seco y con la otra se apoya en la estantería blanca de la izquierda. Sin embargo, en el cine encontramos una dualidad a este respecto, porque la ducha (como objeto y como elemento de pureza) también nos ha demostrado que la muerte puede aparecer con ella. Ello ocurre en las películas de Elm Street (1984, Wes Craven), Psicosis (1960, Alfred Hitchcock) o Lo que la verdad esconde (2000, Robert Zemeckis). 

Pesadilla en Elm Street, 1984. 
 
Psicosis, 1960.
Lo que la verdad esconde, 2000.

Por lo tanto, también destacan otras películas que representan ese lado sensual y alegre del baño, como son las míticas escenas de Julia Roberts en Pretty Woman, Mena Suvari en Amercian Beauty, Ryan Gosling y Rachel McAdams en El diario de Noa o Marilyn Monroe en La tentación vive arriba. En contraposición, la bañera trae consigo desgracia, como en El Resplandor o en El cisne negro. Y esa dualidad está presente en nuestro imaginario cultural.
      Una vez que optamos por la fatalidad, nos surge la pregunta sobre la identidad de la mujer. ¿Quién se muestra en la bañera sin cortina? No lo sabemos, pero, ¿es relevante para imaginar la historia de la cubierta? Por otra parte, el ideal de belleza no es el de una mujer plana, sino de insinuantes curvas que recuerda a Las tres gracias de Rafael Sanzio, pintadas en 1504. Hoy en día recordaría a una mujer de medidas reales. No creo que el pintor quiera focalizar nuestra atención en el cuerpo, sino a lo que va a ocurrir a continuación, porque así es como empieza lo malo. 

Como veis, el imaginario colectivo tiene representación en cada cubierta. En las ilustraciones, podemos sacar una historia paralela, y ya puede convencernos de que queramos comprar el libro. Esta decisión la debemos tomar en dos segundos. Ahora, mirad la cubierta del libro que tenéis entre manos y preguntaros qué se esconde tras ella. ¿Quiénes son los personajes?, ¿qué vidas pueden tener?, ¿se asocia con el título?, ¿qué se muestra?, ¿cómo se muestra?, ¿con qué elemento cultural lo asocias?, ¿por qué? Las preguntas son infinitas, y puede que alguna respuesta os dé la clave para embarcaros en la novela. Adelante. Esto solo acaba de empezar.