martes, 24 de marzo de 2015

"La cruz de la moneda", de Rae Maval


  —Te advierto, Johanna, como no dejes de provocarme…
—Pregúntame por qué no he vendido a Alek.
—¡Le has vendido! —Bramó, con toda la alteración recorriéndole el cuerpo. Podía incluso notarlo en la presión que ejercía contra el mío.
—¡No lo he hecho, es lo que tú hubieses querido que hiciese! ¡Pero no lo he hecho!
—A mí no vas a tomarme el pelo, Johanna…
—¡No le he vendido! ¡Pregúntame por qué!
—¿¡Por qué!? —Terminó cuestionando, mientras sus agresivos ojos grises chocaban con los míos sin ni siquiera pestañear por un momento.
—Porque eso significaría venderte a ti.



* * *




"Ningún tipo de literatura
romántica debería caer en el olvido"


1.- ¿De qué trata tu novela, Rae?
     A sus veinticuatro años, Johanna Oliphant sólo conoce un tipo de familia: la compuesta por su pareja Alek y sus secuaces. Un grupo que se dedica al tráfico de armas, con un fuerte vínculo de lealtad entre ellos y del cual nadie, en su sano juicio, querría formar parte. Sin embargo, los motivos que llevan a nuestra protagonista a mantenerse junto a ellos van más allá de lo comúnmente razonable. Una de esas razones tiene nombre, apellido, sangre fría y posee una destructiva habilidad que hará nacer en Johanna sus instintos más suicidas.
     En un punto en el que la tensión y la violencia llegan a un límite insostenible, la lucha de titanes se verá intensificada por la batalla interna de cada uno.

2.- ¿Qué temas se tratan en La cruz de la moneda?, ¿de dónde surgió la idea central?
     En La cruz de la moneda se pone un cierto énfasis al tema del mercado ilegal, de las drogas e incluso del tráfico de armas, aunque no es lo primordial de la obra, pues esto se encontraría en un aspecto más profundo como, por ejemplo, las personalidades de las personas que forman parte de ese mundo. El cómo reaccionan, el porqué de sus acciones… Todos tienen unas perspectivas muy distintas y experiencias muy relativas en un mundo fuera de norma. Pero, como en todo mundo, existen otros temas que apaciguarían la trama, tales como el sentimiento y las necesidades.
     La idea central no surgió de nada en concreto. Siempre me ha gustado colocarme en pieles muy diversas. Es decir, en muchos personajes que nada tienen que ver con otros. Así que, esta vez, quería meterme en la piel de un mundo que existe, perdura y se hace presente desde siempre. Quizá también me gusta la idea de que ningún bueno es tan bueno, y ningún malo tan malo, jaja. 

3.- Háblanos de los personajes de la novela. ¿Hay alguno al que no hayas podido soportar desde el principio?, ¿por qué?
     Son varios los personajes que aparecen en la novela, pero la historia se centra, sobre todo, en Johanna, Brantley y Alek. Estos tres personajes, por circunstancias clásicas de la vida, se encuentran sumergidos, desde hace tiempo, en un tipo de historia que puede incluso llegar a escapar de su propia comprensión. Cada uno tiene un concreto motivo por el cual se encuentra en esa situación. Cada uno tiene una propia visión al respecto y cree tener la razón. Es por ese motivo que te invitan, desde su propia perspectiva, a que conozcas sus expectativas, sus experiencias y sus argumentos. En definitiva, a que te puedas poner de algún modo en su piel para que intentes experimentarles a ellos mismos.
     Lo cierto es que guardo gran cariño a todos los personajes que elaboro porque, al meterme en ellos, intento justificar sus acciones del modo que tengan voz en su propia historia. Siempre he tenido, no obstante, debilidad por los que visualmente reflejan “maldad”. Sin embargo, no, no existe en esta historia ningún personaje que no pueda soportar. No sé…, creo que eso es diferente para el autor que para el lector, me temo.


4.- La cruz de la moneda es del subgénero romántico. Cuéntanos, ¿qué literatura romántica es la imprescindible, la que nunca debería caer en el olvido?, ¿qué novelas del subgénero lees?        
     Puede sonar muy general, o que no me mojo, pero realmente creo que ningún tipo de literatura romántica debería caer en el olvido. Algo tan subjetivo es imprescindible por descontado. Si he de escoger alguna, creo que la literatura romántica histórica, con gran contenido de aventura. De ese modo, sabiendo que los libros suelen ser el mejor medio de transporte para la imaginación, podemos trasladarnos a una época que no hemos vivido pero que sí ha existido. O, por poner otro ejemplo, las sentimentales. Las que tienen una profunda carga sentimental y emocional, sin necesidad de entrar en otros aspectos.
En mi caso, las dos mencionadas son del tipo que suelo leer. También, no obstante, la literatura romántica juvenil. Conlleva que me traslade al sentimiento de las primeras veces, ¡y eso me gusta!

5.- Me fijo en la portada del libro y veo una moneda estadounidense. ¿Es en Norteamérica donde se desarrolla la trama?
     En efecto, la moneda es estadounidense. En esta primera parte de la bilogía, la historia se desarrolla por completo en el estado de Nuevo México, en Estados Unidos. La segunda entrega, por otra parte, tiene movimiento, a su vez, en otro estado e incluso otro país.

6.- Me parece una pregunta obligada. ¿Qué opinas sobre Cincuentas sombras de Grey?, ¿crees que esas novelas le hacen un favor a las grandes obras románticas y eróticas para que el género comience a expandirse? ¿o, por el contrario, se alejan mucho de lo que representa el género erótico y romántico?
      Leí Cincuenta sombras de Grey hará aproximadamente dos años y no puedo decir que no me gustase, porque fue el boom del momento y, por cómo soy, me fascinó el carácter que mostraba Christian y lo que su personaje preveía ser. Mas opino que no deja de ser una historia de amor, con sus más y sus menos. Considero que el romanticismo, así como el amor en su propia definición, es algo muy subjetivo y personal de cada uno. No creo que le haga un especial favor a las grandes obras románticas y eróticas para que el género comience a expandirse porque, en definitiva, creo que siempre ha existido este tipo de novelas. Ahora, que al haber sido un boom ha marcado un antes y un después para algunas personas…, es probable, sí.
     Nada está prohibido y creo —me gusta creer— que todo está permitido en la literatura. Es un tipo de género romántico y erótico, en pocas palabras. 

Segunda parte de la bilogía
7.- Sabemos que escribes desde los 11 años y que has estudiado Letras y Literatura, pero ¿has cursado talleres de escritura o redacción?, ¿de qué manera perfeccionas tu estilo? 
     Jamás he cursado ningún tipo de taller de escritura o redacción. Así que, en ese sentido, sigo siendo muy novata. Creo que el mismo paso del tiempo, de no abandonar lo que he hecho siempre por puro placer, trabajando la extensa imaginación a la que me aferro, ha llegado a perfeccionar mi estilo.
     Cabe decir que soy muy perfeccionista e incluso dura conmigo misma. He llegado a estar a punto de terminar una novela y decidir, a falta de pocos capítulos, volver a empezarla. De hecho, La cruz de la moneda es una de ellas. Para mí la perfección se basa, un poquito, en la repetición e insistencia.

8.- ¿Cómo concibes la escritura?, ¿qué sientes cuando escribes?
     Cuando la gente me pregunta por qué escribo, nunca sé qué tipo de respuesta debería dar. Concibo la escritura como una dimensión de la que no puedo, ni quiero, desprenderme. No llego a concebir un mundo sin la escritura, pues el modo que tenemos de plasmar lo que imaginamos. Lo que no vivimos pero, sin más, soñamos.
     Recuerdo que, siendo más joven, cuando escribía, lo hacía para escapar de la realidad. Años más tarde, escribo, sabiendo exactamente dónde yacen mis pies y dónde mi mente. Habiendo aprendido a mantenerme en una u otra dimensión, al escribir, siento que puedo ser cuánto quiero, lanzándome cada vez a una aventura diferente. Siento libertad.

9.-¿Cuáles son tus fuentes de inspiración? (cine, música o televisión).
      Soy muy cinéfila, tengo un grandísimo repertorio en lo que música se refiere y estoy enganchada a tropecientas series. Así que casi que todo llega a inspirarme en ese sector, jaja. Admito que la música juega un rol súper importante para el desarrollo de mis historias, mucho más que las películas o las series que pueda ver. Mi grupo preferido, actualmente y desde hace un tiempecillo, es The Script. Por algún motivo que no logro entender, sus letras me invaden. Tengo una novela elaborada simplemente con su música como repertorio, ¡por ejemplo!

10.- Rae, se me ha hecho complicado encontrar una imagen de tu rostro y, además, escribes bajo pseudónimo. ¿Por qué quieres preservar el anonimato?
     Tengo fe en que se tratará de algo temporal, la verdad, pero no puedo evitarlo. Puede que esté sufriendo deformación profesional antes de tiempo y desee salvaguardar mi identidad, jaja. Estoy de guasa. La cosa es que me gusta mantener separadas las dimensiones, como ya te he dicho. Al menos por el momento no todo el mundo que me conoce sabe que me he lanzado a esta aventura, ni tampoco quiero que todo el mundo lo sepa por ahora.

11.- Recomiéndanos un libro para leer durante estas semanas.
     Os recomendaría un libro que he podido en leer en primicia, pero todavía no ha salido al mercado, por lo que me reservare la opción… Aunque actualmente no encuentro mucho tiempo para leer, aprovecho la oportunidad para recomendar El Tutor de Robin Schone. Me recomendaron la historia, por la trama erótica/histórica y me sorprendió a la vez que me agradó. La erótica volvió a agradarme a raíz de esta novela. Los diálogos me parecieron magníficos y de una maravillosa sutilidad. Llena de sensualidad, sensibilidad y drama… Así es la historia entre una mujer de alta sociedad y un jeque bastardo.


Rae Maval nació durante un caluroso mes de julio en Barcelona. Dotada de gran imaginación desde que era pequeña, a los once años empezó a escribir sus primeros relatos e historias inacabadas, dada su fijación por no escribir la palabra “fin”. La pequeña de tres hermanos, cursó sus estudios de Letras y Literatura en un colegio bilingüe, convirtiéndose, por sus raíces, en trilingüe. Compagina su amor por la escritura y literatura con su actual pasión: sus estudios de Criminología.



Podéis comprar su novela en Amanzon.es
Si queréis conocerla un poco más,  entrad en el blog Bookceando entre letras.

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¡ATENCIÓN! 


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miércoles, 11 de marzo de 2015

«Los fantasmas del invierno», de Kate Mosse

Un escalofrío me recorrió la columna vertebral. Por un instante permanecimos inmóviles, preguntándose cada uno qué iban a hacer los demás. Di entonces una palmada, como si fuera el remate de un chiste estupendo, y reí (pág. 234).


Editorial: Suma de letras
Año de edición: 2011
Género: miedo y nostalgia.
País: Inglaterra
Escrito en: 2009
Páginas: 307
Si tengo que elegir una estación, posiblemente elegiría el invierno, y si encima me colocamos unos cuantos fantasmas entre la niebla o en el interior de un castillo abandonado, ya me encargaría yo de avisar a Stoker para que se calzara raquetas y que fuese a visitarme. Pero hay mezclas que no son buenas. Mejor, hay mezclas que resultan desproporcionadas. Lo que le ocurre a Los fantasmas del invierno, es que tenemos mucho invierno y pocos fantasmas. Vamos, que el miedo se queda en llanto, los fantasmas predecibles y el invierno tieso. ¿Pero por qué falla Kate Mosse? (no confundir con la modelo). 
     Veamos, el argumento se sitúa en 1928 en los Pirineos franceses. Freddie Watson sufre un accidente con el coche un día de tormenta y va a refugiarse a un pequeño pueblo de montaña. Allí se desarrollará gran parte de la historia y servirá como contrarresto a la desoladora vida de Freddie, el mismo que cuenta la historia. 
     Desde las primeras páginas ya nos muestra su lado taciturno y lúgubre, tanto que llega a desesperar. No deja de recordar a su hermano muerto hace más de diez años en la Gran Guerra. Es una angustia constante y se reboza en un dolor que aburre en un tono quejumbroso y timorato.

-No fue entonces, sino más tarde. El hundimiento, el colapso, el petit mal, la neurastenia, los nervios..., da igual cómo quieran llamarlo. No sucedió de inmediato. No fue, de hecho, hasta que llegué a la edad que tenía George cuando murió. Hasta el día en que cumplí veintiún años (pág. 141).

Entre tanta aflicción, se le ocurra la brillante idea que ahogar sus penas viajando solo por Europa para que no le moleste nadie. Y allí es donde le pilla la gran nevada, entre montañas plagadas de pinos blancos. Consigue refugiarse en un pueblo misterioso. Pero esto no ocurre al principio, no. Pasas al menos cien páginas hilando escenas y frases en busca del miedo. Cuando parece que asoma un fantasma y te alegras, no, resulta que es el un simple reflejo; cuando parece que una luz se oculta entre las tumbas, no, es la ilusión de su hermano muerto. Y así pasas hojas y hojas hasta que las hojas inundan tu paciencia de nieve blanca.
Portada de la edición
inglesa, 2009-2010
     Pero, lo confieso, mientras leía, buscaba una mujer que le quitase el lamento al pobre Freddi. Un amor de estos que te quitan todos los males. Y sí, aparece, pero es que, o se pasa o no llega. Freddi se enamora perdidamente de una mujer en unas horas, tanto, que será la leitmotiv que guíe sus pasos hasta el final del libro. Un final que guarda un detalle que me gustó. Creo que si ese detalle se hubiese empleado de otra manera en la novela, el resultado final habría causado mayor impacto.
      Lo gracioso del libro es que los conatos de miedo ya dejan de asombrar y cuando de verdad ocurre algo ya está tan manido dentro del género de miedo que te acuerdas de la escritora, la modelo y su posible parentesco. Un pueblo que al narrador le resulta extraño o, como él dice, es como si entras a una casa y uno de los cuadros del comedor está torcido; calles desiertas, personajes parlanchines sobre misterios del pasado, y a tu lado Juan Rulfo elevando una ceja. 
     ¿Lo mejor? La ambientación. ¿No quieres invierno?, pues invierno tendrás. Montañas nevadas, fuertes rachas de viento, adoquines recubiertos de helada, chimeneas necesitadas de calor o lobos aullando a la noche. Hasta la cubierta del libro se presta a la estación. Yo diría que es lo mejor de la novela. Todo ello sin perder de vista las ilustraciones del interior, realizadas por Brian Gallagher.
     Ya veis, en esta trama donde pasado e historia se entremezclan y ello podría haber quedado muy bien, yo lo he leído como otra historia más sobre fantasmas muertos de frío. Lo mejor, las notas de prensa de la solapa: "una gran historia de amor, pérdida y coraje", "una gran lectura" o "un conmovedor y escalofriante estudio sobre el duelo y la redención". Pongan a un crítico literario en su vida, en su despacho o frente a su ordenador. La vida le cambiará a mejor

Yo me marcho, que he quedado con Stoker para no sé qué cosa de un vino espeso que me quiere dar a probar. Como siempre, os dejo con la biografía de la señora Mosse.



Kate Mosse (20 de octubre de 1961, Londres) se dedica a escribir y presentar en la BBC, televión inglesa, programas literarios. Se educó en la Chichester High School y el New College de Oxford.
     Es conocida principalmente por su novela de 2005 El laberinto, traducida a más de 37 idiomas, y que le valió el Premio British Book de 2006. Sus novelas bestsellers han vendido millones de copias en más de 40 países. En 1996 co-fundó el Premio Orange, del que también es Directora de Honor. En el año 2000 fue nombrada European Woman of Achievement (Mujer europea de éxito) por su contribución a las artes. Sus novelas, de ficción histórica, contienen abundante aventura y misterio, y menos fondo histórico, con buen desarrollo de la trama y acertada conjugación de los hechos. Ha cosechado gran éxito en todo el mundo con numerosas traducciones.


P.d- Quiero agradecer a las personas que me regalaron esta novela. Es bueno leer libros que no te gustan para poder discernir, tener criterio y sacar lo mejor de ellos. ¡Gracias, gente, y que sean muchos más!