martes, 24 de junio de 2014

"El llanto de Ozymandias", de Alejandro Romero Nieto

      Había llegado tarde. Ya era de otro.
Extrajo la pistola de los pantalones y quitó el seguro. Las lágrimas le nublaban la visión. Trató de cuadrar el objetivo, pero las imágenes le aparecieron borrosas en los ojos. Sintió un amor tan profundo por lo que tenía entre sus manos que se descubrió poderoso: rey entre los reyes, asesino entre los asesinos. Un Hitler con botas de tacos. Un Ozymandias vestido de negro. 


1.- ¿Nos podrías resumir de qué trata tu conjunto de relatos?

El llanto de Ozymandias es un recopilatorio de 12 relatos y 10 sonetos estructurados en forma de viaje sobrenatural. En él, los poemas hacen las veces de estaciones y los cuentos actúan como trayecto entre cada una de ellas. El tono de los textos es fundamentalmente fantástico, con guiños a la ciencia-ficción y lo pulp y la cultura freak y su temática es muy variada: desde el deporte, el sexo o la amistad, pasando por la escatología o el amor.


2.- Vaya, pues sí que tocas muchos temas. Espero que Ozymandias encuentre consuelo en el último relato. Por cierto, ¿quién es Ozymandias y por qué llora?

Ozymandias es muchas personas en una. Para empezar, es Ramsés II (a quien el poeta romántico inglés Percy B. Shelley le escribió un soneto que lleva por título «Ozymandias»), de quien se decía que era rey de reyes. También se ha relacionado la figura de Ozymandias con Alejandro III el Magno, a quien se le consideraba, al igual que a Ramsés II, rey de reyes. Y por último, quizás la referencia más pop sea el personaje creado por Alan Moore y Dave Gibbons para su novela gráfica «Watchmen», que a su vez es una mezcla de las dos figuras mencionadas antes: Alejandro Magno y Ramsés II.
     En realidad el llanto de Ozymandias -de cualquier Ozymandias- no es más que una metáfora de la vulnerabilidad del ser humano: por muy poderosos que seamos, por muy fríos que nos queramos mantener en ciertas circunstancias, al final terminamos claudicando ante las fuerzas primigenias de la vida: el amor, el odio, la amistad, la alegría...


3.- Siempre he pensado que la ordenación en un conjunto de relatos no es gratuita. ¿Ocurre lo mismo en el trayecto de los tuyos?

En mi caso, la ordenación obedeció más a una razón estructural que argumental: decidí abrir el libro con el relato con que fui finalista del premio Booket en el año 2007 a modo de «carta de presentación» y a partir de ahí ordené el resto de textos de forma que la lectura no fuese demasiado desigual. Por eso encontramos un cuento de 5 páginas, la estación-soneto correspondiente, y luego tres microrrelatos juntos que ocupan en total 4 o 5 páginas. O sea que mi criterio básico fue la uniformidad estructural, que el libro no estuviese demasiado «descompensado» en su forma.


4.-Veo que intercalas sonetos y prosa. ¿Con qué género te identificas más y por qué?

Aunque he escrito bastante poesía, yo siempre me he considerado prosista y creo que mis mejores creaciones (aunque hay discrepancias al respecto) pertenecen al campo de la narrativa. Me identifico más con la prosa porque, aparte de tener más tirón entre la gente (en España apenas se lee/edita poesía), creo que le da al escritor una mayor libertad narrativa, en todos los sentidos: estético, argumental, temático, etc.

5.- ¿Hay algún relato que recomendarías leer primero para empezar con un buen sabor de boca?

La verdad es que con buen sabor de boca no te deja ninguno porque soy un fan de las historias desagradables. Quizás el que abre la antología, «El rey número doce», sea el que mejor acogida ha tenido entre los lectores. No obstante, mi preferido, por lo que disfruté escribiéndolo y por el tema que trata, es el de «Obra maestra», aunque reconozco que puede ser bastante indigesto como plato de entrada. Se podría empezar por «Resurrección resplandeciente», que no es muy largo y quizás sea uno de los menos truculentos de toda la antología.


6.- ¿Quién ha sido el artífice de la portada y de las ilustración del interior?

Las ilustraciones son de Evo García, que hizo un trabajo ímprobo. La verdad es que la obra no sería lo mismo sin ellas. Desde aquí le mando un saludo y un abrazo enorme y le doy las gracias por su colaboración. También quiero mencionar a mi amiga Alicia Gallego, autora del prólogo, sin la cual «El llanto de Ozymandias» sería algo completamente distinto.


7.- La ciencia ficción, lo pulp y lo freak predominan en el libro. ¿Quiénes han sido tus influencias literarias?, ¿han intervenido otros medios de ocio y cultura?

La ciencia-ficción siempre ha sido uno de mis géneros favoritos, tanto en el cine como en la literatura, por varias razones: primero, la capacidad de la ciencia-ficción de aglutinar en sí misma muchos otros géneros proporciona un abanico infinito de posibilidades narrativas; por otro lado, creo que es un género que invita a la reflexión y a la crítica pero sin abandonar nunca el entretenimiento; y por último, siempre me ha gustado especular con alternativas futuras a nuestra realidad presente, porque me parece una forma muy sugerente de analizar nuestra historia.
     En cuanto a mis influencias, estas son muy variadas. En narrativa tengo como maestros a Philip K. Dick, a Aldous Huxley y a Robert Heinlein. En cine quizás me hayan influenciado nombres como los de James Cameron o John Carpenter. El cómic también ha tenido especial relevancia en mi escritura, sobre todo las obras de Frank Miller y Warren Ellis.


8.- Cuéntanos tu experiencia con la autoedición y por qué te decidiste por ella. ¿La recomendarías?

Mi experiencia en la autoedición no ha sido ni mala ni buena. Quiero decir que, como todo, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Como punto positivo está el hecho de que uno es el verdadero amo de su creación, en el sentido de que puede controlar todo el proceso: desde el diseño de la obra hasta la difusión, pasando por la impresión, el precio o la labor de márketing. Como laguna está el hecho de que, al no formar parte del mainstream, la difusión de la obra es complicada, y se tiene que hacer mediante Internet (blogs y redes sociales, sobre todo), presentaciones en bares o cafeterías y a través del boca a boca de amigos y conocidos.
     Yo recomendaría la autoedicicón como último recurso, es decir: si después de haber mandado el manuscrito original a muchas editoriales ninguna te ha hecho una oferta razonable, entonces acude a la autopublicación. Pero siempre siendo consciente de los riesgos que se corren, que son los que he dicho antes.


9.- ¿Tu próximo libro también será un conjunto de relatos o probarás con la novela?

La verdad es que últimamente estoy centrado en otros asuntos, pero tengo pensado escribir -no sé si en breve o no, depende del tiempo y de mi estado de ánimo- una novela sobre viajes en el tiempo, que es un tema que siempre me ha llamado la atención.


10.- ¿Qué libro estás leyendo durante estos días? ¿Nos podrías recomendar alguna lectura?

Actualmente lo único que leo son los textos necesarios para mi tesis doctoral, que son el polo opuesto a la literatura y, por lo tanto, no se los recomendaría a nadie que no estuviese realizando una investigación. Sí que leo de vez en cuando algún que otro cómic, porque me permiten variar de registro y quitarme de encima la presión. El último que he leído ha sido «Holy Terror», de Frank Miller. También, a los que les guste el género negro les recomendaría cualquiera de la saga de Blacksad, que además de haber ganado premios a espuertas tienen la peculiaridad de estar creados por dos españoles: Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido.
 

Alejandro Romero Nieto nació en Madrid en 1983. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente realiza en ella el doctorado en Lengua Española. Su actividad como escritor empezó en 2007, año en que resultó finalista del premio Booket-Jóvenes Talentos de narrativa breve concedido por la editorial Planeta. Desde entonces ha publicado obras en revistas literarias como Mephisto y Otras Palabras.




¿Dónde puedes adquirir su conjunto de relatos?                                
     -Lulu.es: en formato físico y digital 

¿Dónde le podéis encontrar?
     -En su blog de autor Tribulaciones de un mero escritor.
     -En su blog cultural Tócala y vete.



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¡ATENCIÓN! 


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jueves, 5 de junio de 2014

¡Mira quién sale en el diccionario! I

Imagínate que estás repanchingado frente al ordenador. Saltas de página en página sin ningún aliciente más que el propio clic del ratón, hasta que decides aprenderte alguna palabreja del diccionario (lo más normal que uno hace cuando se aburre). Y de pronto ¿qué ven mis ojos?, ¡si aparezco en el diccionario! Bueno, esto tendría más sentido efectista si hubieras sido Jeremías, Nerón o Kafka (si no, la cosa no tiene gracia). En cualquier caso, he querido enseñaros algunos personajes célebres que han pasado de ser un nombre propio a un nombre común, y que han cristalizado con el paso del tiempo en el diccionario hasta quedarse a vivir en él.
vi.sualize.us

LITERARIOS
Los grandes nombres literarios han conseguido hacerse un hueco.

     -Un clásico lo encontramos en la Odisea del poeta griego Homero. En el poema épico, se nos habla de Proteo, el dios del mar que podía predecir el futuro y que cambiaba de forma para evitar responder el porvenir de las personas y contestando solo a quien era capaz de capturarlo. Hoy en día, proteo es una persona que 'cambia constantemente de opiniones y de afectos'.
    -Una palabra que está en desuso es acates. Acates era el compañero fiel de Eneas en la epopeya latina de la Eneida de Virgilio, y entre 1721 y 1989 fue de uso común con el significado de 'persona muy fiel'.
   -Ocurre todo lo contrario si te llaman tartufo. Con mayúscula inicial no solo fue una de las comedias más conocidas de Molière, sino también el protagonista principal. Uno se puede hacer una idea de cómo se le representa en la obra si mira en el diccionario y descubre que este sustantivo alude a un 'hombre hipócrita y falso'. 
     -¿Y qué me decís de Juan Tenorio? ¡Cuánto ha influido José Zorilla con su obra! Mirad, tenorio significa 'hombre mujeriego, galanteador, frívolo e inconstante', pero es que este drama romántico nos ha dejado palabras como donjuán o dondiego. Ambos se refieren a 'seductor de mujeres'.
    -Uno de los más conocidos corresponde al escritor checo Kafka, y algo kafkiano alude a una 'situación absurda y angustiosa'.
     -Perderse en una isla tampoco está tan mal, sobre todo si te llamas Robinson Crusoe. Hoy en día, si alguien te llama robinsón, eso es que te toma por una persona que en la soledad y sin ayuda ajena llegas a bastarte a ti mismo.
 


BÍBLICOS
Estos son solo algunos de los nombres comunes de la Biblia. He de reconocer que aquí hay algunos de mis favoritos.

     -Por ejemplo, Benjamín tuvo la suerte de ser el último hijo y además predilecto de Jacob. Por ello, benjamín ha pasado a ser sustantivo con la acepción de 'hijo menor y por lo común predilecto de sus padres' y como el 'miembro más joven de un grupo'.
    -Otros no lo han tenido tan fácil, y San Pablo se desahogó con gusto y saña en su epístola ad Ephesĭos, 'a los efesios', después de haber ido a predicar a Éfeso, donde sufrió unas cuantas penalidades. Desde 1778 adefesio pasó a ser un sustantivo y hoy en día tiene dos acepciones: 1) 'persona o cosa ridícula, extravagante o muy fea', y 2) 'despropósito, disparate o extravagancia'. Si le queréis dar sentido a estos significados, os animo a leer la epístola de San Pablo. ¡Suerte! (después nos lo contáis). 
     -Y como la cosa trata sobre penalidades, os presento a Jeremías, un pobre individuo que se lamentó tanto en vida al ver la destrucción de la ciudad de Judá, que el diccionario no dudó en sustantivarlo. Por lo tanto, una jeremiada es una 'lamentación o muestra exagerada de dolor'.
   -Judas es de esos nombres que no necesitan presentación. Este primo hermano de Nerón, lo encontramos en el diccionario desde el siglo XVIII. Hoy en día, judas tiene varios significados. Me quedo con el primero: 'hombre alevoso y traidor'. Sin embargo, la segunda acepción no tiene desperdicio: 'gusano de seda que se engancha al subir al embojo y muere colgado sin hacer su capullo'. Ahí lo dejo. 
    -Sin duda, el que pasó más aventuras y desventuras tuvo que ser Matusalén. El patriarca bíblico vivió 969 años, y hoy, matusalén es un sustantivo que se le atribuye a un 'hombre de mucha edad'. 
     -Por último, tenemos a Barrabás, que solo por conocer a Jesús en la cárcel ya tiene su parcela en el diccionario. Era un rufián de los que ya no quedaban y fue encarcelado junto con el hijo de Dios y sentenciado también a la crucifixión. Al ser Pascua, Poncio Pilatos indultó a uno de los presos. ¿Ya sabéis quién pudo dormir en casa, no? Efectivamente, no fue Jesús, quien tuvo un aciago final. Y menos mal, digo yo, porque si no la Biblia se hubiera quedado sin saber qué escribir. ¡Ah!, barrabás significa 'persona mala, traviesa y díscola'; de la misma forma barrabasada es una 'travesura grave, acción atropellada', aunque yo creo que debería encarnar el significado de 'tipo con suerte'.


 CURIOSEANDO...
                                                                                                                                                            
En el principio, ya existía el verbo, si es que ya lo dijo el apóstol San Juan. Y tenía razón, tanta que en 1734 el Diccionario de autoridades recogió el verbo jesusear, que significa 'repetir muchas veces el nombre de Jesús'. No es un sustantivo, pero me ha parecido igual de curioso. Puede que sea el verbo menos utilizado hoy en día en español; de hecho, tuvo su momento álgido entre 1815 y 1826 y poco a poco está llegando a la extinción.                            



Como veis, la lista es larga, y seguro que conocéis más sustantivos de este tipo. Ahora os pregunto. ¿Os gustaría aparecer también en el diccionario? Pues nada, solo tenéis que pasar a la posteridad por un hecho importante, a poder ser que cambie el acontecimiento de la historia y si es en el ámbito religioso, mejor, aunque creo que todos los nombres bíblicos ya están cogidos. Miremos entonces en la sección 'milagros'.

Y estad muy atentos a sus pantallas porque próximamente publicaré la segunda parte de ¡Mira quién sale en el diccionario! Más personajes carismáticos y curiosidades que se han quedado a vivir en el diccionario. Desde luego, mérito no les ha faltado.