miércoles, 23 de octubre de 2013

"Noche infinita", de Richard Laymon


Editorial Libsa. Ágata
Título original: Endless night
Género: psicópatas
País: Estados Unidos
Año: 1998
Páginas: 400
Traducción: Guillermo Solana
Mi cuchillo y yo hicimos una visita al congelador. 
Aún no estaba helada. 
Arranqué el cuero cabelludo con el pelo, para ponérmelo como si fuese un gorro. 
Había que darse otra ducha. Puse bajo el agua mi nueva peluca y eché champú. Después de secarla un poco con una toalla, me la probé. Demasiado pequeña. Pero con un par de cortes laterales se ensanchó un poco. Me la puse otra vez. Quizá resultaba ahora demasiado holgada. 
Sin quitármela, usé un secador para el pelo. Lo cepillé y lo cardé. En un abrir y cerrar de ojos quedó magnífica. 
En una chica quizá. Porque con aquello yo tenía todo el aspecto de un pastel de fruta, como si fuera una estrella del rock o uno de esos chalados de los radios marginales (pág. 95). 

Los senderos del terror también van más allá de lo paranormal, y los parentescos enlazan novelas mecánicas con el único fin de avisarnos de que el miedo nos puede sorprender hasta en el lugar más seguro. Noche infinita es una angustiosa novela que narra los hechos macabros que una banda juvenil acometen a su paso: destrucción, violación, maltrato y tortura, con el único fin de divertirse.  
     Simon Quirk (nuestro humilde narrador y posiblemente sobrino lejano de Alex DeLarge) es un chico guapo, simpático y de buena familia. Desea casarse pronto con su novia a la vez que complementa sus aficiones en la banda de los Krulls. Una noche, entran en una casa y matan a cada miembro de la familia menos a Jody, hija de un sargento de policía de Los Ángeles que acaba de cumplir dieciséis años y a Andy, un joven de doce años. Ambos consiguen escapar con un único inconveniente: han sido testigos de los crímenes y los psicópatas no pueden dejar ninguna prueba viviente.
 
   El libro se convierte en una persecución sin tregua y poco a poco Simon se va obsesionando por la belleza de Jody hasta el paroxismo. Por ello, comienza a deambular por la ciudad dejando a su paso una estela de crímenes a cada cual más macabro hasta dar con ella. ¿Agradable, eh?
     Desde luego, la contraportada ofrece lo que anuncia y la ansiedad queda patente en todo el libro. Ya lo vemos desde el principio, con un comienzo in media res:
Jody se despabiló de mala gana. 
-¡Despierta! -el susurro parecía apremiante- ¡Despierta, Jody! ¡Por favor!
(...)
-¿Qué sucede ahora?
-He oído algo. 
     No nos muestra a los personajes en una jugosa descripción, sino durante la acción. La casa ya ha sido asediada durante la noche. Solo queda esperar cómo saldran de ahí. En verdad, la trama ya se sabe de antemano, lo inquietante es descubrir cómo la resuelve el narrador.
     El ritmo es trepidante. Parece que está sujeto a un chasquido de dedos. No pierde la intensidad ni un solo momento. La apariencia visual de los párrafos ayuda a la cadencia rítmica. No te encontrarás con mamotretos oracionales, sino con frases amantes del punto y aparte y plagadas de diálogo. 
     La estructura externa es una acierto. En total hay 45 capítulos que separan a su vez dos narradores distintos. Por un lado está la voz del psicópata, de vida y novia perfecta, Simon Quirk que nos ofrece la historia en primera persona. ¿Cómo?, a través de unas grabaciones. Por cada fechoría que comete, lo graba en una cinta de una hora de duración. Se dirige al oyente para explicarnos cómo se formó la banda, sus normas o qué clase de torturas suelen hacer. El otro narrador nos muestra a Jody en tercera persona.
     Me ha sorprendido el gran despligue de crematónimos o marcas comerciales: Jaguar, Keds, Kodak, Reebok, bate Lousville, calcetines Eeyore, Nike, Klinex, Pepsi, Coca-cola, McDonalds, Burger King, Nissan, Cadillac, lámpara nocturna Barney Rubble o adhesivo Velcro (entre otros muchos). Es más, creo que en la novela no he leído ni una sola vez la palabra 'pistola'. Cada vez que el narrador quiere referirse a una, utiliza una marca distinta.
     El libro ha sido bestial e inhumano, con demasiada sangre en ocasiones. Pero más cruel todavía me han resultado sus faltas ortográficas que desmerecen el libro. Me he encontrado con silepsis y zeugmas: errores de concordancia, falta de acentos, cacofonías, elipsis sintácticas, preposiciones mal colocadas, dequeísmos o comas innecesarías. Me ha parecido lamentable publicar algo así, pero es imposible tenerlo en cuenta o te arruinará la lectura. Sin embargo, cuando una llega a leer *hatajo o *whiskey, se le ocluye la aorta del corazón. ¿O quién sabe?, quizá es una estrategia editorial para crear el clímax de perfecto malestar.
 

Aun así, después de quitar la sangre con los dedos, me gustaría probar con otro libro del autor. Se llama El espectáculo del vampiro, y fue galardonado con el premio Bram Stoker 2009. No es tan salvaje, desde luego. Laymon tendrá muchos defectos, pero va de frente, leerás lo que está anunciado, aunque no vuelvas a repetir. 

*   *   *

Ya queda menos para terminar el ciclo temático de terror. El próximo libro que con mucho gusto os traeré reseñado será El ocupante, de Sarah Waters. ¿Un adelanto? El fantasma de Miss Waters solo está en la mente de los personajes... ¿o no?



Entradas anteriores de novelas de terror:
-Joyland, de Stephen King
-De repente en lo profundo del bosque, de Amos Oz




lunes, 14 de octubre de 2013

"De repente en lo profundo del bosque", de Amos Oz


Siruela
Género: miedo en el bosque
País: Israel
Año: 2007
124 páginas
Traductora: Raquel García Lozano

Y a pesar de todo a veces ocurre, me ocurre casi todas las noches, que me despierto y bajo para vengarme un poco de ellos en la oscuridad. Para matarles de miedo a todos. Para brillar de pronto como un esqueleto en los cristales de sus ventanas cuando han apagado las luces. O para hacer que crujan los suelos y tiemblen las vigas de los tejados y que tengan pesadillas. O para despertarles, empapados en sudor frío... (pág. 100).  


"Parábola: narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral". Eso es exactamente De repente en lo profundo del bosque.
     Cuenta la historia de un pequeño pueblo embrujado, sin lugar en el mapa, sobre el que ha recaído una extraña maldición: han desaparecido todos los animales del lugar: perros, grillos, peces, ovejas, pájaros. De noche, nadie se atreve a salir de sus casas y cierran las contraventanas con presteza. Ante la situación, los niños preguntan y los adultos eluden las inquisitivas preguntas. Cierto día, Maya y Mati se adentran en el bosque en busca de la verdad. 
     La historia está contada en pretérito por un narrador onmisciente que nos quiere transmitir esta parábola enlazada con la fábula. No hay referencias temporales, y el espacio lo enmarca en un pueblo montañoso sin ofrecernos más información que una descripción boscosa. 

lunes, 7 de octubre de 2013

"Joyland", de Stephen King



Random House Mondadori
Género: terror
País: Estados Unidos
Año: 2013
300 páginas
ISBN: 978-84-15725-08-4
Traductor: José Óscar Hernández

Y cuando llegué al que, estaba seguro, era el sitio correcto, justo antes de la entrada a la Cámara de las Torturas, ningún fantasma tendió sus manos hacia mí. Sin embargo, había algo. Lo supe entonces y lo sé ahora. El aire era más frío. No lo suficiente para ver mi aliento en forma de vaho, pero sí, definitivamente era más frío. Sentí un hormigueo en brazos y piernas e ingle, con la piel de gallina, y se me erizó el cabello de la nuca. 

-Déjame verte -susurré, sintiéndome idiota y aterrorizado. Deseando que ocurriera, esperando que no (pág. 151).


Esta novela ha tenido de todo: miedo, amor, leyendas... Ha sido completa, vaya. ¿Es esto normal en Stephen King o suele ir al miedo puro y duro? Sea como fuere, ha avivado mis comienzos de terror literario. La historia cuenta los sucesos ocurridos durante el verano de 1973 por el joven universitario Devin Jones. Consigue trabajo en el pequeño parque de atracciones de Joyland en Carolina del Sur. Hay una montaña rusa, un tobogán acuático, una zona especial para los niños, un área de conciertos y una Casa Embrujada, donde tuvo lugar un asesinato que nunca fue resuelto. Las leyendas y apariciones sobre la joven asesinada, son la comidilla del lugar. Mientras Devin se desenvuelve en su nuevo trabajo haciendo toda clase de tareas, conoce a Mike, un niño enfermizo que desea conocer Joyland antes de morir. El joven consigue que el pequeño se divierta en el parque. Sin embargo, ya es demasiado tarde para dar marcha atrás a la historia y los muertos siempre vuelven del pasado.

martes, 1 de octubre de 2013

Mes literario de terror


¡Halloween se acerca! Seguramente ya habréis elegido un libro de cabecera apropiado para pasar las próximas semanas. He de confesar que esta festividad me encanta, sobre todo por la ambientación que te encuentras en tiendas o en parques temáticos. Adoro esos escenarios de lápidas agrietadas y carcomidas por el óxido del tiempo, los castillos velados por la niebla o los murciélagos trazando su silueta a ras de la luna. ¿Y qué me decís de las calabazas alardeando de sus concavidades faciales? Desde luego, los referentes culturales no son pocos, al igual que en el cine. ¿Quién no disfruta todavía de una película de Christopher Lee con un tonel de palomitas sobre las piernas?


 


     ¿Así que, os apuntáis a una velada de miedo? ¿Cuáles son vuestras preferencias a la hora de elegir escritor de terror? Nos solemos encontrar ante la misma duda: ¿autor clásico o moderno? ¿Poe, Bécquer o Radcliffe, Stephen King, Peter Straub o Joyce Carol Oates? ¿Y qué me decís de los autores noveles? ¡Hay tanto donde escoger! ¿Conocéis alguno que me podáis recomendar para pasar un mes de canguelo literario?