jueves, 1 de agosto de 2013

La estela de Cyrano de Bergerac


Sois poco inteligente, jovenzuelo. Pueden decirse muchas más cosas sobre mi nariz variando el tono (...). Descriptivo: « ¡Es una roca… un pico… un cabo…! ¿Qué digo un cabo?… ¡es toda una península!». Prevenido: «Tened mucho cuidado, porque ese peso os hará dar de narices contra el suelo», tierno: «Por favor, colocaros una sombrilla para que el sol no la marchite»...

Este fragmento constituye una pieza clave de la célebre figura de Cyrano de Bergerac. Todos le conocemos por su nariz, pero si nos damos cuenta, desde su nacimiento a principios del siglo XVII hasta nuestros días, Cyrano nos ha estado persiguiendo con personalidad propia. Edmond Rostand le dio vida sobre el escenario en 1897, y pasó al celuloide a lo largo del siglo XX. Pero vayamos por partes, vayamos a la génesis y sigamos su estela: personaje, escritor y gran pantalla.

A la izquierda de la imagen, Cyrano de Bergerac, y a la derecha José Ferrer en la película de 1950

Ya veis, Savinien Cyrano de Bergerac existió. Nació en 1619 en la ciudad francesa de Sannois, y no en Bergerac, como cabría suponerse. No tardó en aventurarse a una vida de parranda y juegos con su enorme nariz a cuestas, hasta que su padre le obligó a ingresar en el ejército.