martes, 9 de julio de 2013

Lo que cocina el escritor


La RAE describe al escritor, entre otras acepciones, como una persona que escribe (así de sencillo); sin embargo, detrás de esa figura hay mucho más. Escribir no significa tener inspiración, estar bendecido por las musas, cerrar los ojos, elevar las manos y plasmar lo primero que se le ocurra frente a la hoja en blanco. No, el oficio de escritor requiere conocimientos gramaticales, léxicos y escructurales. Ordenar las ideas y dotarlas del significado concreto debe ser algo inherente en él. Ya escriba novelas, ensayos, cartas o artículos de opinión para el periódico, la mecánica es la misma: estructurar la información correctamente y que el lector sepa de qué trata el texto, que le llegue el mensaje que le quieres transmitir. ¿Parece sencillo?





Algunos libros del Instituto Cervantes y autores como Stephen King, Robert McKee o Daniel Cassany nos ayudan a adentrarnos en el mundo de la creación literaria. Este último, escritor y periodista, es un autor imprescindible para aclarar nuestra ideas en la escritura. Emplea un estilo llano, cercano y directo. Nada de florituras.
     Por ello, hoy quiero hacer un pequeño recordatorio a todos aquellos que día a día recomponen y zurcen sus escritos. No es fácil, es un trabajo más, y el camino está lleno de dudas. Os voy a dejar algunas preguntas básicas acerca de la profesión de escritor que he encontrado en su libro La cocina de la escritura. ¿Os gustaría responderlas? Quizá nadie os las ha preguntado y os sirven para indagar en vosotros mismos.
     Si os atrevéis con el cuestionario, solo tenéis que dejar el enlace de vuestro blog en uno de los comentarios. Será un placer leer las respuestas, si es que las desarrolláis en vuestra bitácora personal. Ya, si os queréis hacer seguidores de mi blog... ¡sería un placer! :)


  • ¿Me gusta escribir? ¿Qué es lo que me gusta más de escribir? ¿Y lo que me gusta menos?
  •  ¿Escribo muy a menudo? ¿Me da pereza ponerme a escribir? 
  • ¿Por qué escribo? Para pasármelo bien, para comunicarme, para distraerme, para estudiar, para aprender...
  • ¿Qué escribo? ¿Cómo son los textos que escribo? ¿Qué adjetivos les pondría? 
  • ¿Cuándo escribo? ¿En qué momento? ¿En qué estado de ánimo?
  • ¿Cómo trabajo? ¿Empiezo enseguida a escribir o antes dedico tiempo a pensar? ¿Hago muchos borradores? 
  • ¿Qué equipo utilizo? ¿Qué utensilio me resulta más útil? ¿Cómo me siento con él? 
  • ¿Repaso el texto muy a menudo? ¿Consulto diccionarios, gramáticas u otros libros? 
  • ¿Me siento satisfecho/a con lo que escribo? 
  • ¿Cuáles son los puntos fuertes y los débiles? 
  • ¿De qué manera creo que podrían mejorar mis escritos? 
  • ¿Cómo me gustaría escribir? ¿Cómo me gustaría que fueran mis escritos? 
  • ¿Qué siento cuando escribo? Alegría, tranquilidad, angustia, nerviosismo, prisa, placidez, cansancio, aburrimiento, pasión...
  • ¿Estas sensaciones afectan de alguna forma al producto final?
  • ¿Qué dicen los lectores de mis textos? ¿Qué comentarios me hacen más a menudo?
  • ¿Los leen fácilmente? ¿Los entienden? ¿Les gustan? 
  • ¿Qué importancia tiene la corrección gramatical del texto? ¿Me preocupa mucho que pueda haber faltas en el texto? ¿Dedico tiempo a corregirlas?
  • ¿Me gusta leer? ¿Qué leo? ¿Cuándo leo? 
  • ¿Cómo leo: rápidamente, con tranquilidad, a menudo, antes de acostarme? 


Daniel Cassany, La cocina de la escritura, Anagrama, Barcelona, 1995, páginas 48-49.



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